abril 13, 2012

Albert Einstein: Un Hombre de su Tiempo (Parte VI)
Adaptado del Libro Albert Einstein: Vida, Obra y Filosofía de Jacques Merleau Ponty

1919- La Gloria
La cita de 1914 entre al teoría de la relatividad y el sol no se produjo a causa de la guerra; la de 1919 fue preparada con mucho tiempo y tuvo lugar en unas condiciones mucho mas favorables que las de 1914; iba a tener grandes consecuencias sobre el destino de Einstein.

De Sitter, que se había reunido con Einstein en Leyden y mantenía con él una correspondencia continua, enviada sus publicaciones a Eddington y publicaba él mismo artículos sobre relatividad en revistas inglesa. Eddington, profesor de astronomía en Cambridge, buen matemático dado a la especulación filosófica, seguía de cerca a Einstein; ocupaba un lugar importante entre los astrónomos ingleses; sabía que un eclipse de sol podía no solo revelar la existencia de una desviación de los rayos luminosos por el campo gravitatorio solar sino también, caso de existir esta desviación, validar o bien el valor newtoniano encontrado por Einstein en la primera versión de su teoría o bien el “verdadero” valor relativista, doble del anterior. Había un eclipse previsto para Mayo de 1919 que crea un entorno particularmente favorable a la observación proyectada porque el sol estaría oculto en la constelación de las Híades, muy rica en estrellas, lo que ofrecía la posibilidad de realizar numerosas medidas.

La preparación de las observaciones fue, pues, planeada desde 1917 por el astrónomo real sir Frank Dyson y comenzada inmediatamente después del armisticio de 1918; el eclipse nos ería observable mas que en las proximidades del ecuador, donde a menudo el cielo esta cubierto. Así pues, dos expediciones simultáneas fueron previstas, una a Sobral en el noreste de Brasil y otra a la isla del Príncipe, en alta mar de la Guinea portuguesa; Andrew Crommelin fue encargado de la primera; Eddington de la segunda. Desde el punto de vista de Einstein, el éxito fue total; la desviación calculada, 1,74”, caía dentro de un intervalo compatible con una y otra serie de medidas: 1,98”  0,30” en la isla del príncipe. Fue en Bonemouth, a la vuelta de las dos expediciones, donde tuvo lugar el primer examen de los documentos; los resultados, de entrada muy favorables, fueron revelados de forma muy oficiosa; informado en Setiembre, Lorentz advirtió de inmediato a Einstein, quien no ocultó su alegría apresurándose a anunciar la buena noticia a su madre gravemente enferma y hospitalizada en Lucerna.

El 6 de Noviembre de 1919, los resultados de las expediciones fueron solamente presentados por el astrónomo real en el curso de una sesión común de la Royal Society (que, como se sabe, es equivalente a la Academia des Sciences en Francia) y de la Royal Astronomical Society: El físico J.J. Thompson, que presidía, no dudó en calificar a la teoría de Einstein como “uno de los mayores monumentos de la historia del pensamiento humano”.

Anunciado en la Royal Society de Londres, el resultado de las observaciones adquiera un relieve particular porque parecía poner fin al reinado de Newton, cuyo nombre estaba naturalmente asociado en Gran Bretaña desde hacía doscientos años no solamente a la fundación de la ciencia moderna, sino también a una teología natural capaz de reconciliar las conquistas de la razón y de la experiencia con las enseñanzas del cristianismo.

Por otra parte, con unos pocos días de diferencia se celebra el primer aniversario del armisticio, y el tratado de Versalles, no había sido firmado más que unos meses antes; ahora bien, el autor de la triunfante teoría era judío, aparentemente alemán, pero de nacionalidad un poco incierta; sus ideas sobre el espacio y el tiempo pasaban por ser extrañas, quizás incluso paradójicas, y sus deducciones ininteligibles para el común de los mortales.

Todas estas circunstancias, que inquietaban a unos y encantaban a otros, explican tal vez por qué  ese segundo de arco que daba a Einstein la victoria sobre Newton, le elevó en pocas semanas a la celebridad nunca alcanzada por ningún físico. Muy pronto, la sesión de la Royal Society sería presentaba como un acontecimiento de primera importancia no sólo por las revistas especializadas, sino por la prensa de gran tirada de Gran Bretaña (empezando por el Times, que daba la reseña el 7 de Noviembre y cedía la palabra al propio Einstein el 28), después un poco por todas partes en el mundo. La prensa importante de los Estados Unidos se izo eco, amplificándolas, de las noticias inglesas.

En Alemania, Max Born informaba del acontecimiento en el frankfurter Allgemeine Zeitung el 23 de noviembre, a lo que siguieron diversos comentarios en varios periódicos. En cambio, en París, donde la prensa estaba casi paralizada por una huelga, de momento el suceso pasó desapercibido para el gran público, pero no para los medios científicos, ya que los resultados de las observaciones sobre el eclipse, así como una sucinta exposición de la teoría, fueron presentados en los primeros días de Diciembre en la Academia de ciencias por el astrónomo Henri Deslandres, especialista en espectrografía solar.

Esta repentina y sorprendente celebridad acompañaría a Einstein hasta el final de su vida, además, no dejaría de autoalimentarse; por ella se le pedía su opinión sobre una multitud de cuestiones de actualidad sobre todo políticas, y como él no quería parecer  que ocultaba sus secretos como un charlatán, ni tampoco eludir las llamadas de socorro, ni disimular sus convicciones, el curso particularmente turbio de las cosas le volvía a subir sin descanso encima del escenario.

En adelante se vería obligado a contestar una pila de correo que se renovaba cada día; evidentemente, al principio le costó resignarse; así lo indica una carta a su ayudante Ludwing Hopf del 2 de febrero de 1920, tres meses después de lo que País llama su “canonización”: “después del diluvio de artículos de periódico, soy tan terriblemente sumergido en preguntas, invitaciones, peticiones que sueno con ello por las noches: me estoy asando e el infierno y el diablo, con los rasgos del cartero, ruge mientras me arroja a la cabeza un nuevo paquete de cartas cuando aún no he contestado el anterior.

Infernales o no, en cualquier caso las obligaciones de la celebridad transformaron de arriba abajo la vida de Einstein en todos sus aspectos. Hasta entonces, fuera de los límites de su vida privada, lo único que de verdad contaba era el trabajo de investigación, mas o menos estrechamente asociado a los deberes de enseñanza y de dirección  de trabajos; en adelante, ante la opinión pública, Einstein va en cierto modo a ejercer, además, las funciones de un personaje público y, sobre todo de una personalidad política. Ello no se debió a que se implicara en una  verdadera acción- el episodio de 1918 no volvería a repetirse- pero desde entonces sus escritos (incluso sus escritos científicos), su palabra, su presencia, tienen o pueden tener un sentido moral o político; lo que hasta entonces había sido para él una opinión, preferencia o aversión, se convierte en compromiso, siempre sincero pero a veces reticente, en general en el sentido del sionismo, o del pacifismo, o en favor de una social democracia respetuosa para con las libertades individuales.

La gran alegría de Diciembre de 1919 no solo se vio enfriada por los inconvenientes de la gloria; fue empeñada por la muerte de Pauline Einstein. Hospitalizada en Lucerna, había expresado el deseo de volver a reunirse con su hijo; su nuevo acomodo con Elsa hacía posible el arreglo. Pauline vino pues a Berlín, acompañada por su hija Maja, en enero; allí murió en febrero. 

Pero el odio también, apreció en la cita con la celebridad.

Las turbulencias de la posguerra
En una Alemania al borde de la guerra civil donde los distintos grupos nacionalistas se enfrentaban, con medios más o menos terroristas, no solo al movimiento socialista sino también al establecimiento de la democracia, las posturas pacifistas adoptadas por Einstein durante la guerra hacían de él un blanco perfecto para la atención maligna de una extrema derecha antisemita, en un momento en que su reputación se iba afirmando en el campo de los ex – enemigos.

Desde Febrero de 1920, su enseñanza en la universidad se vio perturbada por una agitación cuyo origen político no era proclamado; pero poco después fueron tantas las teorías de Einstein como su persona las que se encontraron en el punto de mira de los ataques, esta vez con intención manifiestamente política, hecho que revela el nuevo lugar que él estaba pasando a ocupar en la conciencia de los hombres de su tiempo. En efecto, de pronto nació una Asociación de naturalistas alemanes para el mantenimiento de la ciencia pura, cuya finalidad confesada era combatir a la teoría de la relatividad, calificada de falsa y perniciosa. El Stümer, portavoz de la extrema derecha, explicaba que Einstein y sus teorías, destinadas a seducir con sus artimañas a los intelectuales, formaban parte del gran complot bolchevique que había llevado a la puñalada en la espalda y a la derrota de una Alemania que estaba destinada a la victoria por sus virtudes y genio.

El fundador de la sociedad anti – Einstein era un desconocido llamado Paul Weyland que disfrutaba del apoyo de un físico importante, Philipp Lenard, cuyos trabajos experimentales sobre el efecto fotoeléctrico le valieron de premio Nobel de física y estimularon las primeras investigaciones de Einstein sobre los cuantos. Después de haber admirado mucho a Einstein, Lenard había pasado a detestarle, siendo aparentemente el motivo principal de este odio el antisemitismo; a los ojos de Lenard la física relativista era mas “judía “que “bolchevique”, residiendo para él este carácter “judío” en el exceso de especulación abstracta sobre el buen sentido realista y experimental (en el mismo momento, los marxistas también colocaban  a Einstein y su relatividad entre las filas del “idealismo”…..).

En Agosto de 1920, la asociación “para la ciencia pura “de weyland había reunido suficiente público como para organizar en la Philarmonie de Berlín un mitin anti relativista al que asistió Einstein; éste respondió bastante enérgicamente en un articulo publicado por la Berliner Tageblatt y dirigido a la “SARL anti relatividad”, afirmando que si él hubiera sido “no judío, sino alemán ultraconservador, con o sin cruz gamada”, su teoría no hubiera sido objeto de tales ataques; esta respuesta, de la que después se arrepentiría un poco, no hizo sino avivar la rabia de sus atacantes.

La atmósfera estaba tan tensa que la reunión anual de naturalistas y médicos alemanes celebrada en Bad-Nauheim en Setiembre se celebró bajo la protección de guardias armados. Gracias a la prudencia de Planck, que la presidía, el choque tan esperado y deseado por la “SARL antirrelatividad” entre Einstein y Lenard fue breve y poco ruidoso.

No obstante, la situación era lo bastante seria como para justificar la intervención de los amigos berlineses de Einstein: Von Laue, Nernst, Rubens, firmaron un comunicado común en defensa suya; temían verle partir: los métodos expeditivos de los extremistas, que no retrocedían ante el asesinato, les hacían temer lo peor y sus amigos de Leyden estaban dispuestos a  acogerle, pero Einstein tenía escrúpulos de abandonar Berlín. En 1918 ya había estado tentado de regresar a Zurich, había renunciado sobre todo por diferencia y agradecimiento hacia Planck, motivo éste al que  se añadían razones políticas. A pesar de que su entusiasmo de noviembre de 1918 ya estaba muy atenuado, él pensaba que su  deber era apoyar al gobierno republicano de Alemania y hacerle un sitio en las relaciones científicas internacionales. Decidió pues permanecer en Berlín, asegurando al Ministro de Educación de Prusia, quien le había enviado un mensaje personal de apoyo, que “Berlín es el lugar al que me siento que me siento mas ligado por mis relaciones humanas científicas”. Por otra parte, su nombramiento como profesor asociado en Leyden le obligaba a frecuentes ausencias, ofreciéndole la posibilidad de tener un refugio cómodo en caso de amenazas mas concretas.

Por lo demás, en Berlín ocupaba puestos académicos importantes que asumía con consciencia y de los que le iba siendo mas difícil desprenderse (algo que, por otra parte, probablemente no deseaba, por muy “bohemio” que pretendiera ser) a medida que crecía su celebridad. A parte de la dirección del Instituto de física de la Kayser Wilhelm Gesellschaft (que había sido creado en 1917, conforme a lo acordado en 1914), ejerció después de Planck y antes de Sommerfeld a presidencia de la sociedad alemana de física, unos años mas tarde entró en el consejo de dirección del Laboratorio de astrofísica de Potsdam, para pasar después a presidir una fundación Einstein, con sede en una torre Einstein y equipada con un telescopio Einstein. Estuviera o no él mismo ligado a Berlín, al menos su nombre si lo estaba.

Sionismo
Durante los años que siguieron a la guerra, además  de los ataques de los nacionalistas alemanes, uno de los episodios mas importantes de la vida de Einstein fue su compromiso sionista, concertado en un viaje a los Estados Unidos en compañía del líder del movimiento, Chaim Weizmann, en 1921.

Como ya hemos indicado, es probable que fuera durante su estancia en Praga cuando Einstein empezó a tomar en serio un aspecto de su personalidad social y moral que hasta entonces le había dejado indiferente: su pertenencia a la comunidad judía.

Como diría mas tarde en una entrevista, a lo largo de los veinte años de su vida que había pasado en Suiza: “respiraba una atmósfera intelectual en la que el aire no transportaba ni la menor interrogación sobre mi confesión”.

En cambio, varios textos  escritos durante años de posguerra no dejan duda alguna: Ahora,  Einstein no solo le concede importancia al hecho de ser “judío” sino que tiene ideas precisas sobre la forma de asumir su condición para un judío: no es ni considerar al judaísmo tan solo como una religión ni asimilarse por completo a un ciudadano de la nación a la que pertenece.
Esto es lo que expresó, con una cierta altura, por ejemplo el 5 de Abril de 1920 en la asociación Central de ciudadanos alemanes de confesión judía, que le invitó a tomar parte en una reunión contra la lucha ante el antisemitismo en los medios universitarios. En su respuesta, de buenas a primeras apeló a una “mayor dignidad” en sus interlocutores, invitándoles a combatir con la información tanto del antisemitismo como “el espíritu de servilismo” que supuestamente existe en el judío. La expresión “ciudadano alemán de confesión judía” su opinión disimulaba, de forma tristemente ridícula, una doble confesión de las “buenas almas”: 1) no tener nada que ver con los pobres diablos de los judíos orientales; 2)no ser vistos como hijos de su pueblo sino sólo como miembros de una comunidad religiosa.

Einstein, al contrario, se declara “feliz de pertenecer al pueblo judío”, sin por ello considerarlo como el pueblo elegido.

Estas palabras concisas y agresivas sin duda revelan algo mas que un simple impulso contra lo que le parece demasiado prusiaño en los judíos alemanes: un compromiso ético y filosófico muy profundo sobre el que volveremos; desde el punto de vista ético y social, sirve perfectamente para mostrar como Einstein llegó al sionismo partiendo de una cierta reticencia: el pueblo judío existe; pero nada puede imponer a la religión judía por encima de ninguna otra.

Al comienzo de 1921 Klurt Blumenfield, actuando en nombre de Chaim Weizmann (su cunado), le preguntó a Einstein si estaría dispuesto a acompañar al líder del sionismo a los estados Unidos, donde intentaba recabar los fondos necesarios para crear una universidad Hebrea en Jerusalén; Einstein (que cavaba de declinar la invitación de varias universidades americanas) al principio rehusó. Blumenfield, pensando (según dice él mismo)  que era mejor, en vez de intentar convencerlo, dejar que Einstein pensara claramente lo que llevaba en su interior, se limitó a decirle que él trasmitía lo que consideraba una orden de Weizmann, sorprendiéndose al ver a Einstein, dar marcha atrás en su negativa. Pero, por otro lado, tuvo buen cuidado de recordar a Weizmann que Einstein no era un verdadero sionista, que tenía tendencias socialistas y que era hostil frente a la asimilación de los judíos. Por su parte, el propio Einstein declararía mas tarde en París que sus relaciones con  Weizmann habían sido, usando una expresión de Freud, ambivalentes.

El viaje en común tuvo, pues, lugar en Abril-Mayo de 1921; para la causa sionista fue un gran éxito; y para Einstein fue una oportunidad para conocer américa y exponer la teoría de la relatividad ante el público americano. La cuatro conferencias que dio en Princeton en Mayo siguen siendo un clásico de la teoría.  Entre los servicios que prestó al sionismo, con ocasión del viaje, debemos señalar que permitió una entrevista entre Weizmann y el Ministro de Asuntos Exteriores soviético, Chicherín.

Antes de regresar a Berlín, Einstein pasó algunos días en Londres invitado por Lord Haldane, en cuya casa conoció Bernard Shaw y a Whitehead. De su viaje a América se trajo, además de un  gran cansancio, la satisfacción de un deber cumplido ante sus correligionarios (si es que cabe utilizar esta palabra en su caso) así como unas impresiones muy favorables sobre los Estados Unidos, confiadas a un diario Holandés, Nieuwe rotterdammsche Courand (4 de julio de 1921).

Visita a París
Unos mese después de volver de los Estados Unidos, aparecía en perspectiva otro viaje, menos lejaño pero también cargado de significado político. En Francia, unos llamaban a Einstein el demócrata alemán, otros el sabio ilustre, otros las dos cosas a la vez, mientras que algunos  no querían oír hablar ni de una ni de otra cosa. Al comenzar el año de 1922, Einstein recibió tres invitaciones francesas, una de la Liga de Derechos Humanos, otra de la Sociedad francesa de Filosofía y la última de la asamblea de profesores del College de france, evidentemente suscitada por LLangevin; el primer movimiento de Einstein fue rechazar cortésmente por solidaridad con sus colegas berlineses, por entonces apartadas sistemáticamente de las reuniones internacionales, como explica en una carta a la Academia de Ciencias de Prusia.

Pero Walther Rathenau, ministro de asuntos exteriores, como expone el propio Einstein a la Academia,  convencido de que su deber era aceptar, principalmente porque la invitación del College de France mencionaba explícitamente la defensa de un ideal científico común a los sabios franceses y alemanes.

La visita tuvo, pues, lugar del 28 de Marzo al 10 de Abril de 1922. La Sociedad francesa de física no recibió a Einstein y a la Academia de Ciencias organizó contra él una especie boicot oficioso que fue duramente juzgado por la prensa. En cambio el visitante dio una serie de conferencias en el College de France; tomó parte en la sesión del 6 de Abril de la Sociedad francesa de Filosofía, donde se limitó a comentar algunas de las intervenciones de filósofos y sabios franceses como Brunschvicg (rechazó la paternidad kantiana propuesta por Brunschvicg para la teoría de la relatividad), Bergson, cuya distinción entre “tiempo del filósofo “y “tiempo del físico “negó, y Hadamard.

La presencia de Einstein en París no pasó desapercibida; constituyó un acontecimiento que suscitó diversas reacciones, algunas de las cuales, setenta años después, parecen bastante sorprendentes. La acogida dispensada por los medios científicos fue bastante reservada por diversas razones, a veces casi opuestas; por un lado, expresaba la desconfianza de los experimentales hacia un teoría que les parecía demasiado especulativa; por otro. Manifestaba la persistencia de un dogmatismo filosófico nacido del Cours de Philosophie positive curso de filosofía positiva, para el cual los conceptos de la física no podían superar a los de la mecánica, en aquella época llamada “racional”, que ocupaba el lugar mas alto en la jerarquía de las “ciencias positivas ”. Los adversarios que, por su capacidad, se encontraban en mejores condiciones para comprender el alcance de la teoría, como Emilie Picard y Paul Painlevé, terminaron por rendirse a las razones de Einstein, más con ciertas reservas escépticas: es una bella construcción matemática, pensaban, pero su sentido físico sigue siendo dudoso. Desde luego, Langevin y el pequeño núcleo de relativistas salieron fortalecidos de este contacto, y la visita de Einstein contribuyó a despertar el interés de los sabios franceses por la teoría; pero quienes primero aportaron contribuciones positivas a su progreso fueron matemáticos como Hadamard y Elie Cartan.

Por lo demás el interés por Einstein y su  teoría se extendió mucho mas allá del circulo de especialistas; como era previsible, los periódicos se dividieron sobre la conveniencia de invitar a Francia a un sabio alemán (algunos decían a un “bolche”), pero la controversia tomó un giro inesperado: la persona de Einstein despertaba simpatías. Algunos se extrañaron de encontrarle, por su aspecto físico y su agradable conversación, tan distinto de lo que se esperaba de un alemán… Por otra parte, su teoría pasaba por ser incomprensible; en París no hace falta nada mas para despertar un interés mundaño, lo que llamó la atención a unos y permitió a otros hacer de fontenelle, revelando a las gentes del mundo los arcanos de la teoría. El anverso de estas futilidades aparece en la calidad de las intervenciones en la sesión Francesa de Filosofía, que prueba que el público francés instruido comprendía al menos la dimensión de las cuestiones filosóficas planteadas por la teoría de la relatividad.

El propio Einstein quedó bastante satisfecho con su viaje, al menos moralmente; en una carta del 6 de Junio de 1922 rogaba a H. Weyl que explicara a los estudiantes de Zurich, cuya invitación había declinado, que no debían guardarle rencor por haber preferido ir a París, pues, “rechazar la invitación de  París hubiera sido rechazar el ideal internacional al que mas que nunca es necesario dedicarse”.

Viajes y política
Moralmente satisfecho por su viaje a París, Einstein, no se vio recompensado por un rencuentro con la tranquilidad; las tensiones y amenazas persistían y también la perplejidad provocada por ciertas exigencias contradictorias. El asesinato de Rathenau el 24 de Junio de 1922 le dejó consternado. Arruinaba la esperanza de un futuro para Alemania y sus relaciones internacionales a la  vez que confirmaba el peligro, las puestas en guardia se multiplicaron; Einstein debió interrumpir su enseñanza y fingir, como escribió a Solovine el 16 de julio que se ausentaba. Condenado por algunos a causa de su viaje a París y siempre perseguido por el oído de Lenard (quien tras rechazar sumarse al duelo oficial por Rathenau, fue secuestrado por los manifestantes, avisado de que estaba dando clase a algunos de sus fieles), Einstein, preocupado por la calma, rechazó pronunciar el discurso inaugural del centenario de la Asociación de naturalistas y médicos alemanes en Leipzig.

Pero la conducta a seguir no siempre le resultaba evidente; por muy hostil que se sintiera frente al nacionalismo alemán, la política de los vencedores le parecía cada vez menos defendible y más alejada de su ideal pacifista. No podía dejar de sentirse solidario con las desgracias de Alemania y en especial con los judíos alemanes, quienes presentían iban a ser las principales víctimas de los acontecimientos.

De ahí venían las muy significativas dudas de un ciudadano del mundo, sincero y de buena voluntad, pero perplejo, que busca su camino dentro del laberinto de las relaciones nacionales, étnicas, profesionales o políticas. Al final de Mayo de 1922 había aceptado, a petición de Marie Curie, formar parte del Comité internacional de cooperación intelectual; pero a primeros Julio se volvió atrás. Explica a una Marie Curie sorprendida y decepcionada que, siendo judío, en el estado actual de las cosas no puede representar a Alemania en una comisión internacional; en la misma fecha da un argumento análogo a un funcionario de la SDN (diciéndole simplemente, que él no representaba la opinión de sus colegas alemanes). Tras regresar del Japón  al inicio de 1923 (la ocupación del Ruhr tiene lugar en Enero) confirma su dimisión, pero da una razón sensiblemente distinta: la SDN no le parece sino un instrumento de la política de poder, aunque este no sea el caso de la comisión en cuestión; en la misma línea, rehúsa participar en el congreso Solvay de 1923, al que los demás sabios alemanes no han sido invitados. No obstante; esta decisión no le satisface por completo; a su pesar se le comunica a Lorentz, pidiéndole que no le invite oficialmente: el rechazo en público sería aún más perjudicial para la buena causa…

Sin embargo, la gloria, fuente de tantas preocupaciones y apuros para un  hombre cuya única pasión verdadera era el saber, también tenía la ventaja de ofrecerle con los viajes ( al menos algunos de ellos)escapadas felices. Y, en Octubre de 1922 se embarcaba, con cierto alivio, hacia Japón.

Partiendo de Marsella, llegó a Shanghai el 15 de noviembre y desembarcó el 20 en Kobe; permaneció en Japón hasta final de año. La acogida fue calurosa; fue recibida personalmente por el emperador, con quien conversó en francés; aprecio las maneras de los japoneses, pero no su música; tuvo que pronunciar varias conferencias que le brindaron la oportunidad de presentar en conjunto la teoría de la relatividad y también para referir las vías que le llevaron a ella, algo que no había hecho en público hasta entonces.

Se encontraba en ruta hacia el Japón cuando le fue concedido el premio Nobel de física correspondiente al año 1921, que hasta entonces no había sido asignado; era una decisión tardía, ya que, desde 1910, Einstein había sido propuesto para el premio por varios físicos, pero la Academia Sueca estaba confusa por las controversias provocadas por la teoría de la relatividad.

Así pues, fue aceptada la propuesta por el físico Oseen, quien sugirió entregar a Einstein el premio Nobel por su deducción del efecto fotoeléctrico, el premio no le sería entregado de forma efectiva hasta Julio de1923.

Palestina
Al regresar de Japón, a primeros de Febrero de 1923, se detuvo en Palestina, donde fue el invitado del gobernador Herbert Samuel, interesado por el logro de los colonos, en especial por la ciudad nueva de Tel-Aviv, no tardó en sentir las ya apreciables tensiones entre judíos, árabes y el gobernador británico. Como en otras partes, allí; constató el desacuerdo entre sus ideas y la forma en que los demás las ponían en práctica. Por otra parte, como atestiguan sus notas de viaje, el espectáculo de los fieles orando ante el muro de las Lamentaciones no le impresionó favorablemente.

Dos años después de su viaje, en un mensaje enviado con la ocasión de la inauguración de la universidad hebrea de Jerusalén, al mismo tiempo que expresaba el “legitimo orgullo” que debía inspirar esta creación, ponía claramente en guardia a los judíos de Palestina contra toda deriva de un nacionalismo necesario, pero que debería defenderse “del oscurantismo nacional y de la intolerancia agresiva”, de los que las universidades europeas habían dado tristes ejemplos.

Las dificultades no tardarían en aparecer: miembro del consejo de gobierno de la nueva universidad, y deseando asegurar para ella una sólida reputación científica a pesar de sus modestos medios, entró en conflicto con el rector de la universidad, J. L.Magnes, cuyo proyectos criticaba (son “charlataneos”, escribe en una carta a Born) y renunció en 1929, sin dimisión oficial, a ejercer sus funciones, que volvería a retornar en 1932 tras las reformas introducidas por Weizmann.

Pero las revueltas de Agosto  de 1929 en Palestina, en las que unos judíos fueron asesinados por los árabes constituyeron un motivo de preocupación mas grave; Einstein no solo se adhirió a la solicitud de gracia para los insurrectos condenados a Muerte sino que se distancio de sus correligionarios sobre el problema de fondo, invitándoles, especialmente en dos cartas a Weizmann, a una seria reflexión sobre las posibilidades de la cooperación judeo- árabe, poniéndoles de nuevo en guardia contra una deriva nacionalista e incitándoles a tener una cierta desconfianza ante el protector inglés.

Escribió incluso en el diario nacionalista árabe Falastin para defender la idea de la cooperación judeo-árabe en Palestina, proponiendo a su director, que había acogido favorablemente su mensaje, una original solución de las dificultades, creando un “consejo secreto” formado por representantes cualificados de las dos comunidades que trabajaría en un proyecto común al abrigo de toda publicidad.

A pesar de todo, esto no le impediría defender firmemente al mismo tiempo el proyecto sionista que él creía era lo único capaz de devolver a la comunidad judía la conciencia de su verdadera identidad, debido a profundas razones sobre las que tendremos ocasión de regresar.

Einstein dejó Palestina (para no volver nunca) en Marzo de 1923 y volvió a Europa por España.

Regreso a la SDN
Todavía hizo un largo viaje en 1925 a América del Sur, después hasta 1930, fecha en que comenzó su estancia en Estados Unidos, se asentó en forma mas permanente en Berlín, a pesar de sus numerosos desplazamientos por Europa, sobre todo a París en 1926 y luego en 1929, viaje en el que fue investido doctor honoris causa por la Sorbona y dio unas conferencias en el Institut Henri Poincaré, que acaba de abrir sus puertas. Parece que por entonces había recobrado una cierta confianza en el futuro político de Alemania, donde la atmósfera estaba mas tranquila.

 Después de tantas contrariedades e inquietudes, Einstein se volvía a encontrar en Berlín con las mismas responsabilidades sociales y humanas ante Alemania y Europa que había aceptado en el entusiasmo de la revolución de 1918: favorecer la democracia en el país, cuya nacionalidad había recuperado, permitirle volver a ocupar su sitio en la comunidad internacional, especialmente en el territorio científico y, sobre todo (este era su compromiso ético mas profundo), militar por la paz.

Volvió, pues,  al comité de la SDN en Junio de 1924 (“siendo un poco mejor la situación nacional”), e hizo incluso una reseña bastante favorable del trabajo de la comisión en el Frankfurter Zeitung. En 1925, año en que se firmó el pacto de Locarno (en el que Einstein vio signos de la vuelta a la cordura de los hombres de estado europeo), se creó el instituto Internacional de corporación intelectual y  Einstein aceptó  pronunciar, el 16 de Enero de 1926, un discurso en francés con ocasión de su inauguración.

Siguió interesándose por ello, como prueba por ejemplo su intervención ante Stresemann, entonces ministro de Asuntos Exteriores de Alemania. Para Einstein, el principal defecto del Instituto era estar exclusivamente financiado por Francia y tener su sede en París, lo justificaba las reticencias de sus compatriotas para tomar parte en la cooperación internacional; así pues, en julio de 1929 proponía a Stresemann que Alemania (e Inglaterra, pero mas tarde) participase en su financiación de forma que un alemán pudiese optar al puesto de subdirector; formulaba la misma propuesta en una carta a Painlevé del 9 de Abril de 1930, donde añadía que el Instituto debería ser trasladado de parís a Ginebra para permitir mantener la indispensable unidad y el carácter auténticamente internacional del organismo (no había conseguido convencer a Plank de que apadrinase una comisión alemana de cooperación intelectual). Y fue especialmente el Instituto quien fomentó- y publicó en 1932- la muy notoria correspondencia entre Freud y Einstein sobre la guerra.

Einstein demostró la correcta visión del universo

El genio de Albert Einstein realmente demostró ser acertado en su visión de como el universo se está expandiendo. 

Es definitivo, una nueva prueba realizada a la visión de Einstein sobre el universo le dio la razón con una precisión increíble y está ayudando a los científicos a comprender la misteriosa aceleración del universo.

Un equipo de cosmólogos ha anunciado en la Reunión Nacional de Astronomía que se celebra en la Universidad de Manchester, la medida más precisa jamás se ha hecho desde que la expansión del universo comenzó a acelerarse.

Esto significa que el fenómeno puede ser explicado usando solamente la Teoría General de la Relatividad de Einstein y la constante cosmológica, la más simple explicación teórica de la aceleración del universo.

Los resultados se utilizarán para entender lo que está causando la aceleración y por qué, y que arrojan nueva luz sobre la energía oscura, que es el nombre adoptado para el agente principal que impulsa la aceleración de la que poco se sabe.

Los cosmólogos de la Universidad de Portsmouth y el Instituto Max Planck para Física Extraterrestre, han examinado el período de entre cinco y seis millones de años cuando el universo tenía casi la mitad de su edad actual y de hecho las mediciones con una precisión extraordinaria de un 1,7 por ciento.

Los hallazgos apoyan la Teoría General de la relatividad de Einstein predice como rápidamente las galaxias, son separados por grandes distancias, se deben mover uno hacia el otro y a que tasa la estructura del universo debería estar creciendo.

Las conclusiones son consistentes con el modelo de la concordancia de un universo que floreció desde el big bang hace ya 13,7 mil millones de años.

La miembro del equipo Dra. Rita Tojeiro dijo: “Los resultados son la mejor medida de una distancia intergaláctica que jamás se ha hecho, lo que significa que los cosmólogos están más cerca que nunca para entender porque la expansión del universo se está acelerando”.

Una de las grandes cosas acerca de la teoría general de la relatividad de Einstein es que es comprobable. Nuestros resultados apoyan la teoría y son plenamente compatibles con la noción de que la energía del vacío constante - el espacio vacío la creación de una fuerza de repulsión - está impulsando la aceleración del universo. Estos son profundas declaraciones que describen la física de nuestro universo al nivel más fundamental.

'' Fundamentalmente, los resultados no encontramos ninguna evidencia de que la energía oscura no es más que una ilusión derivada de nuestro pobre entendimiento de las leyes de la gravedad -. La teoría de Einstein ha pasado su prueba más rigurosa pero al menos extra-galácticos escalas''

El experimento fue diseñado para dar seguimiento a una observación hecha en 1998, cuando los científicos estudiaron el brillo de las poderosas explosiones estelares para deducir que la expansión del universo es, contra todo pronóstico y en contra de nuestra comprensión de la física fundamental, cada vez más rápido.

Los nuevos descubrimientos se basan en el trabajo de una colaboración de astrónomos de todo el mundo en representación de la Encuesta Acústicas de Bariones Oscilación Espectroscópica (BOSS), que forma parte de la tercera Sloan Digital Sky Survey (SDSS-III), que es el mapeo de las posiciones tridimensionales de más de un millón de galaxias.

El profesor Will Percival, director de este equipo en el Instituto de la Universidad de Cosmología y Gravitación, dijo: La energía oscura fue descubierta hace 14 años, y hay la sensación de que todavía seguimos en el auge del descubrimiento.

Definitivamente, los cosmólogos están en una época muy emocionante.

abril 12, 2012

Desarrollan catalizador reversible para Hidrógeno

Científicos del Departamento de Energía (DOE) del Laboratorio Nacional de Brookhaven (EEUU) y colaboradores han desarrollado un nuevo catalizador reversible que convierte el gas de hidrógeno y dióxido de carbono en un líquido en condiciones muy suaves. El trabajo - se describe en un artículo publicado on line el pasado 18 de marzo 2012, en Nature Chemistry - podría conducir a formas eficientes para almacenar y transportar de forma segura hidrógeno para su uso como combustible alternativo.

El hidrógeno se considera como un combustible atractivo debido a que de manera eficiente puede ser convertida en energía sin producir productos tóxicos o gases invernadero; sin embargo, el almacenamiento y transporte de hidrógeno sigue siendo lo más complicado y riesgoso, a diferencia que con los combustibles de hidrocarburos líquidos. El nuevo trabajo se basa en esfuerzos anteriores para combinar hidrógeno con dióxido de carbono para producir una solución de ácido fórmico líquido que puede ser transportado utilizando el mismo tipo de infraestructura utilizada para el transporte de gasolina y aceite.

Si bien no es el primer catalizador capaz de llevar a cabo esta reacción, pero es el primero para trabajar a temperatura ambiente, en una solución acuosa (agua), bajo presión atmosférica que es capaz de ejecutar la reacción en direcciones hacia adelante o hacia atrás dependiendo de la acidez de la solución, señalo la químico de Brookhaven, Etsuko Fujita quien supervisó las contribuciones de Brookhaven en esta investigación.

Cuando se desea liberar hidrogeno para su uso en pilas de combustible u otras aplicaciones, se puede simplemente dar la vuelta al cambio de pH en el catalizador para realizar la reacción a la inversa, preciso el químico de Brookhaven James Muckerman, co-autor del estudio. Se observó que el ácido fórmico líquido también puede ser utilizado directamente en una celda de combustible fórmico-ácido.

El colaborador Yuichiro Himeda del Instituto Nacional de Ciencia Industrial Avanzada y Tecnología (AIST) de Japón había estado haciendo un progreso sustancial hacia el objetivo de desarrollar este tipo de catalizador por una serie de años. Él utilizó los complejos del metal  iridio que contienen cadenas aromáticas diimina (grupos de átomos unidos al metal) con pendientes, periféricos hidroxilo (OH) grupos que pueden servir como sitios ácidos que los protones de liberación para convertirse en bases independientes.

Himeda ha entrado recientemente en la colaboración - a través de la colaboración entre EEUU y Japón sobre el programa de tecnologías de energía limpia - con Fujita, Muckerman, y Jonathan Hull (un compañero de trabajo Goldhaber en el equipo de Fujita). El grupo llevó a cabo la coordinación en Brookhaven para el desarrollo de los estudios experimentales y teóricos para entender la secuencia de pasos químicos por los que estos catalizadores convierten H2 y CO2 en ácido fórmico. Su objetivo era diseñar nuevos catalizadores con un rendimiento mejorado.

La idea clave del equipo de Brookhaven vino de la naturaleza: "Nos inspiramos en la forma enlaces de hidrógeno y bases de retransmisión de protones en los sitios activos de algunas enzimas", recordo Hull.

El diagrama muestra el nuevo catalizador en sus estados protonadas y desprotonada como reversiblemente convierte el hidrógeno y el CO2 de gas hacia y desde formiato líquido o ácido fórmico a temperatura y presión ambiente. Los gases así pueden ser almacenados y transportado en forma líquida, y utilizado más tarde en aplicaciones de carbono-neutral de energía, simplemente ajustando el pH.

En importante señalar, que los buenos catalizadores mueven de manera eficiente los protones y electrones alrededor, sacándolos de algunas moléculas y colocándolos sobre otras para producir el producto deseado. Definitivamente la naturaleza tiene muchas maneras de hacer esto. Bajo las condiciones adecuadas, los grupos hidroxilo con el enlace diimina del hidrógeno ayuda al catalizador a reaccionar con dióxido de carbono, que es difícil de hacer. Los investigadores consideran que se podría mejorar la reactividad mediante la colocación de las bases independientes de metal cerca de los centros, más que en posiciones periféricas.

Una vez que el equipo de Brookhaven comprendió como los catalizadores de Himeda funcionaban, el prof. Hull se dio cuenta de que un nuevo enlace que había sido sintetizado por los colaboradores de Brian Hashiguchi y Roy Periana de The Scripps Research Institute para un propósito completamente diferente, posiblemente, sería ideal para lograr este objetivo. El grupo de Brookhaven ha diseñado un catalizador del metal de iridio que ha sido incorporación de este nuevo ligando.

El colaborador David Szalda del Baruch College (Universidad de la Ciudad de Nueva York) determinó la estructura cristalina de nivel atómico del nuevo catalizador para "ver" como la disposición de sus átomos podría explicar su función.

Las pruebas del nuevo catalizador revelaron un rendimiento catalítico superior para almacenar y liberar H2 bajo condiciones de reacción muy suaves. Para la reacción de la combinación de CO2 con H2, los científicos observaron altos volúmenes de negocios a temperatura ambiente y presión ambiente; para la descomposición catalítica de ácido fórmico para liberar el hidrógeno, la tasa de catalizador era más rápido que cualquier informe anterior.

El equipo ha sido capaz de convertir una mezcla de 1:1 de H2 y CO2 a formato (la forma desprotonada de ácido fórmico) a temperatura ambiente, regenerar con éxito H2, y luego repetir el ciclo. Es un principio de diseño del cual somos muy afortunados de haber encontrado, señalo el prof. Hull.

La regeneración de alta presión de la mezcla de gas (hidrógeno y dióxido de carbono) es bastante puro, importante, no hay monóxido de carbono (CO) la cual es una impureza que puede "envenenar" las pilas de combustible y reducir su vida. Por lo tanto, este método de almacenamiento de hidrógeno y regeneración podría tener un uso en células de combustible de hidrógeno.

Mayores esfuerzos para optimizar el proceso de almacenamiento de hidrógeno están en curso con varios catalizadores con el mismo principio de diseño.

Este es un maravilloso ejemplo de cómo la investigación fundamental puede conducir a la comprensión y el control de los factores que contribuyen a la solución de los problemas tecnológicos importantes.

Desarrollan plástico que es capaz de autorepararse como la piel humana

Un nuevo tipo de plástico que imita la capacidad de la piel humana para curar rasguños y cortes ofrece la posibilidad de dotar a muchos equipos tecnológicos, como los teléfonos celulares, computadoras portátiles, automóviles y otros productos con la auto-reparación de sus superficies. El equipo investigador presento el pasado marzo estos nuevos materiales plásticos, que cambian de color para avisar que ha sufrido una daño en su superficie y curarse a sí mismos cuando se expone a la luz, en San Diego en la 243ª sesión y Exposición Nacional de la American Chemical Society (ACS).

La madre naturaleza ha dotado a todo tipo de sistemas biológicos con la capacidad de repararse a sí mismas", explicó el profesor Marek Urban W., Ph.D., quien informó sobre la investigación. "Algunos podemos ver, como se repara la piel y nace corteza nueva que se forma en los cortes en el tronco de un árbol. Algunos son invisibles, pero nos ayudan a mantenernos vivos y saludables, como el sistema de auto-reparación del ADN que se utiliza para corregir el daño genético a los genes. Este nuevo plástico trata de imitar a la naturaleza, la emisión de una señal en rojo cuando está dañado y luego se renueva cuando se exponen a cambios visibles de luz, temperatura o el pH. 

El Dr. Urban, de la Universidad de Southern Mississippi en Hattiesburg contempla una amplia gama de aplicaciones potenciales para el plástico con capacidad de advertir y de autorepararse. Los arañazos en las defensas de automóviles, por ejemplo, podría ser reparado por simple exposición de la defensa a la luz intensa. Críticos de piezas estructurales de aeronaves podrían advertir de los daños causados al notar el cambio de color o enrojecer a lo largo de las grietas o raspones sufridos en el material, por lo que a los ingenieros les permitirá decidir si someter a un baño de luz y recuperar el daño o realizar una sustitución total de los componentes. 

Los plásticos se han vuelto tan comunes, sustituyendo al acero, aluminio, vidrio, papel y otros materiales tradicionales, ya que combinan las propiedades deseables tales como resistencia, peso ligero y resistencia a la corrosión. Cientos de científicos de todo el mundo han estado trabajando, sin embargo, para poner remedio a una de las desventajas de estos materiales omnipresentes, una vez que muchos plásticos se rayan o agrietan, las reparaciones pueden ser difíciles o imposibles.

La auto-sanación de plástico se ha convertido en un santo grial de la ciencia de los materiales. Una primera aproximación a ese anhelado objetivo consiste en disponer de un sistema que contenga plástico encapsulado que se abrirá cuando detecte un quiebre o rayadura, e inicie la reparación con los compuestos que curan rasguños o cortes. Una segunda forma, motivo de este artículo, es la fabricación de plásticos que responden a un estímulo externo como la luz, el calor o un agente químico, provocando la autoreparación de sí mismos.

El equipo del Dr. Urban desarrolló plástico con pequeños enlaces moleculares o "puentes" que extienden las largas cadenas de productos químicos que componen el plástico. Cuando el plástico está rayado o roto, estos enlaces se rompen y cambian de forma, a dichos cambios el Dr. Urban, los ha ajustado de manera que dichos cambios en la forma produzcan un cambio de color visible - una mancha roja que se forma alrededor del defecto. En presencia de luz solar ordinaria o la luz visible de una bombilla de luz, cambios en el pH o la temperatura, motivan al material plástico, a reparar el daño y eliminar la marca roja.

El Dr. Urban señalo también otras ventajas del nuevo plástico. A diferencia de los plásticos de autosanación que se basan en compuestos curativos integrados que puede auto-reparar una sola vez, este plástico puede curarse a sí mismo una y otra vez. El material también es más ecológico que muchos otros plásticos, con el proceso para producir el plástico a base de agua, en lugar de confiar en los ingredientes potencialmente tóxicos. Actualmente, el Dr. Urban y su equipo están trabajando en la incorporación de esta tecnología en plásticos capaces de resistir altas temperaturas.

abril 03, 2012

Albert Einstein: Un Hombre de su Tiempo (Parte V)
Adaptado del Libro Albert Einstein: Vida, Obra y Filosofía de Jacques Merleau Ponty

BERLIN (1914-1933)

Años de Guerra
Entre su instalación en Berlín en la primavera de 1914, que marca el final del confort zuriques, y la publicación de los resultados de la expedición de Eddington, en el otoño de 1919, que anuncia la gloria, transcurren los cinco años mas tensos de la vida privada de Einstein y los mas fecundos de su carrera científica; el contraste es tan chocante que cabe preguntarse como un hombre sometido a tan pesadas pruebas físicas y morales pudo finalizar con éxito un trabajo intelectual tan importante.

El compromiso de la vida del conocimiento, que siempre fue el propósito esencial de Einstein, encuentra en este periodo su realización mas completa.

La estancia en Praga había provocado, o revelado, grietas en la relación entre los felices amantes de 1903; la “incompatibilidad de caracteres” que cinco años mas tarde reconocería el tribunal que dicto el divorcio entre Albert y Mileva se manifestó allí probablemente con mayor nitidez que el clima cálido de Zurich, donde tantos amigos conocían y frecuentaban a los Einstein desde el principio de su unión. De hecho, el regreso a Zurich produjo una distensión, pero el traslado a Berlín  no podía sino destruirla, tan hostil a ella era Mileva; el desencadenamiento de la guerra transformó las desavenencias en ruptura.

Los biógrafos de Einstein no son muy prolijos acerca de las virtudes y encantos de Mileva, y no ocultaban lo que su carácter tenía de taciturno y sombrío, que contrastaba con la exuberancia y alegría de Einstein. El único biógrafo, hasta hoy, de Mileva insiste en sus excepcionales aptitudes científicas, en su ánimo ante las tareas del hogar, en la firmeza de carácter, que se enfrenta a una cierta indecisión de su marido, casi rozando la debilidad; ella no solo le habría aportado una importante ayuda “técnica” en sus investigaciones, sino que le habría apoyado en la constancia y continuidad de  su trayectoria científica; este segundo punto es indiscutible, al menos en el momento actual, ya que justamente cuando Mileva ya no era para él más obstinado y más eficaz que nunca en la realización de sus propósitos.

Hacia el 20 de marzo de 1914 Einstein abandona Zurich y se traslada a Berlín, donde Mileva se reunirá con él después de pasar tres semanas en Locarno, donde Tete (apodo de su segundo hijo, Edouard), que tiene cuatro años, se repone de una grave tos ferina; Hans Albert, que tiene diez años, conoce la escuela alemana, que le encanta tanto como a su padre veinticinco años atrás. En Julio, Mileva vuelve de vacaciones a Suiza con los niños; la guerra estaba el 1ro de Agosto y la familia no volverá nunca más a Berlín. ¿Quién ha decidido verdaderamente esta separación? Einstein ha escrito explícitamente que, dadas las circunstancias, era preferible dejar a los niños en Zurich, por otra parte no hay ninguna indicación de que Mileva insistiera de verdad en volver a Berlín; quizá su deseo y su esperanza eran que Einstein volvería por sí mismo algún día a vivir con ella (su reputación por entonces era tan grande que hubiera podido conseguir que le nombrasen donde quisiera, especialmente en Zurich, donde sus amigos ocupaban puestos importantes). Pero  es poco probable que esta esperanza fuera compartida en algún momento.

En cualquier caso, al principio de su estancia en Berlín, Einstein se adapta bastante bien a este nuevo modo de vida, que le ofrecen mejores condiciones de trabajo; además, no está solo en Berlín, donde tal vez no haya venido por razones puramente académicas. En efecto, allí vuelve a encontrar a algunos parientes: su tío Rudolf, primo de su padre, y su hija Elsa, con la que Albert también está emparentado por sus madres hermanas entre sí. Elsa, de cuarenta años, divorciada, vive en casa de sus padres con sus dos hijas, Ilse y Margot, que tienen respectivamente diecisiete y quince años. Elsa es para Einstein una amiga de la infancia muy simpática. El tío Rudolf es rico y la familia soporta bien las difíciles condiciones materiales de la Alemania en guerra. Muy pronto, para un Albert solo y enfermo, Elsa va a pasar simplemente caritativa a convertirse en indispensable. Desanka Trbuhovic-Gjuric sugiere que, como complemento a estos buenos oficios, él se vio sometido a una presión constante de la familia de Rudolf para divorciarse de Mileva, lo que resulta muy verosímil habida cuenta de la hostilidad de su madre Pauline hacia Mileva, algo que además confirma un fragmento de una carta a Besso.

Sin embargo, Einstein también tuvo en Zurich amigos muy fieles cuya opinión no va dirigida en el mismo sentido: Besso, que vuelve en 1915, y el doctor Zangger, que sigue siendo profesor en la Universidad, se ocupan mucho de la familia de Albert y le tienen al corriente, pero precisamente por eso le recuerdan sin cesar sus deberes hacia ella. Lo que ante todo le preocupa es la actitud del mayor, con quien, por consejos de Besso, intenta establecer una relación epistolar sin gran éxito, al menos al principio.

Como el año anterior, en la Pascua de 1916 él está en Zurich, pero el efecto de Mileva de esta visita es desastroso, sin duda por que le anuncia su intención de divorciarse; cae enferma, sufriendo diversos males. Se ve obligada a pasar temporadas en una clínica y ya no puede ocuparse de forma regular de sus hijos. Un malentendido habido en su correspondencia con Besso indica el malestar que siente Einstein ante ésta situación: Anna, la mujer de Besso, le reprende en un post scriptum. Él cree que la reprimenda procede del propio Besso y se indigna porque Mileva les está enredando…

Un poco mas tarde, teme que los sentimiento hacia él de su hijo Hans Albert, que ya no le escribe, hayan caído “por debajo del punto de congelación”; a pesar de recibir noticias de su mejoría, cree ver en los síntomas de Mileva señales de una “tuberculosis cerebral”. Parece que piensa en un próximo desenlace fatal. En cualquier caso, está tan impresionado que el 6 de Setiembre de 1916 le anuncia a Besso que “no importunará mas a Mileva con el divorcio”, que “la batalla con su familia ha terminado”,  que “ha aprendido a resistirse a las lágrimas”, un viaje a Leyden le brinda unos días de tranquilidad y satisfacción: Lorentz y Ehrenfest no solo son para él unos interlocutores, sino también son sus amigos con los que está de acuerdo en cuestiones políticas y morales. El 31 de Octubre, al recibir una carta de Zangger con mejores noticias, afirma a Besso que no quiere que su mujer se inquiete mas por él: ha “renunciado definitivamente al divorcio”. Y, en una carta varios meses mas tarde, declara  que de ninguna forma va él hacerse cargo de Hans Albert en contra de la opinión de su madre. 

Pero al empezar 1917 Einstein cae, a su vez, enfermo; padece cálculos biliares y pospone hasta el verano su próxima visita a Suiza; no por ello deja de preocuparse de su familia, en especial por el pequeño, sin precisar porque (el futuro justificaría de sobra estas inquietudes). El atribuye su estado enfermizo a la supuesta tuberculosis de su mujer; se sigue preocupando por la educación del mayor y piensa ocuparse de ella personalmente.
Un mes después, se felicita por Hans Albert disfruta del “sano clima “de Zurich, y piensa confiárselo a su hermana Maja, ahora casada con Paul Winteler en Lucerna.

En su correspondencia empiezan  aparecer referencias a sus preocupaciones financieras; la enfermedad de Mileva y el mantenimiento de los niños cuestan caro; debido a las restricciones impuestas por la guerra (y también, sin duda, por que la moneda alemana se devalúa), le han sido suprimidas algunas de las ventajas de las que se beneficiaba; renuncia a hacer la cura en Tarasp, en Egandino, que le habían aconsejado Zangger y su médico de Berlín.

Sin embargo, en el verano de 1917 irá a Suiza: Zurich, Arosa, donde lleva a Hans Albert, luego a casa de Maja en Lucerna, donde reside su madre, luego a casa de Besso en Zurich; a primeros de setiembre está de nuevo en Alemania y anuncia a Besso que sus mudanzas se han acabado: viene a instalarse al lado de Elsa y de lo que en una carta a Lorentz llama su “familia de aquí”, un cambio indispensable, pues su salud no mejora: tiene una úlcera de estómago y se ve obligado a quedarse en la cama durante largos periodos, sobre todo en invierno por la falta de calefacción.

Las dificultades financieras tampoco disminuyen. La carga familiar es bastante pesada, y hay que devolver a Zangger los considerables gastos de los que se ha hecho cargo. Einstein hace cuentas de todo lo que ha enviado el año anterior a su familia: es “un tornillo sin fin”. En una carta a Besso (5 de Enero de 1918), con un tono bastante seco, marca los límites que no rebasará.

La enfermedad, al mismo tiempo que le ata a Elsa, hace que desaparezcan los escrúpulos y dudas que le quedaban, desde entonces el divorcio es seguro. El 23 de Junio de 1918 Einstein escribe a Besso en tono tranquilo sobre el “contrato”, que regulará lo que le debe corresponder a Mileva; menciona el “hipotético” premio Nobel y se habla de lo que Mileva recibirá a la muerte de Einstein; la salud mejora y Elsa (que es mencionada por primera vez en la correspondencia a Besso) le “prepara infatigablemente cada tres horas su comida para aves de corral”.

A pesar del placer que le produciría volver a ver a sus hijos, apenas tiene prisa por volver a Zurich, pero en el verano de 1918 se entera de que sus amigos han conseguido que le inviten a dar clases a la vez en la universidad y en la ETH; la propuesta lo tienta, escribe a Besso (pues se siente “muy ligado” a Zurich).

Pero tiene escrúpulos de dejar Berlín, donde ha entablado excelentes relaciones, en especial con Planck, y donde la comprensión de sus colegas ha favorecido el desarrollo de su trabajo: además, “graves dificultades personales” le esperan en Suiza sí vuelve.

Finalmente acepta dar un ciclo de conferencias que empezó en el invierno de 1919 y que tuvieron un gran éxito. Divorciado de Mileva el 14 de Febrero (efectivamente, ella recibió el dinero del premio Nobel que tuvo en 1922), iba no obstante a verla y a tocar algo de música con ella y sus hijos (el pequeño era muy buen pianista), en una atmósfera aparentemente bastante distendida en contra de lo que se temía; incluso en una de éstas ocasiones una amiga pintora de Mileva le hizo un retrato. Se casó con Elsa el 2 de Junio de 1919. Mileva recibió la noticia sin sorpresa ni reacción particular, en cambio Hans Albert la recibió muy mal, lo mismo que el que su padre no aprobará su elección de una carrera de Ingeniería; su hostilidad duraría mucho. La expresó con especial violencia cuando su padre recibió el premio Nobel; la distensión no llegaría hasta más tarde. Por el contrario, el pequeño, Edouard, apodado Tete, dio siempre testimonio de un vivo afecto por su padre salvo en sus crisis de demencia, cada vez mas frecuentes en el curso de los años.

Sin embargo, estos problemas de conciencia y estas miserias físicas pertenecen a la cara oculta de un astro que sube hacia su apogeo; muy pronto Einstein va a convertirse, volens nolens, en una figura pública, y se le va a pedir que se pronuncie sobre las desgracias y esperanzas del mundo. Hasta ahora no ha manifestado ninguna opinión bien definida sobre cuestiones políticas o morales (en 1909 no fue Adler quien lo convirtió en socialdemócrata, sino al contrario, fue él quien intentó retenerle para la física); el desencadenamiento del conflicto, del que se enteró con consternación, le condujo a su primera toma de postura en público, y lo hizo con una filosofía que sería siempre suya: el rechazo de la guerra, de  la intolerancia y del nacionalismo, los cuales, como esta viendo todos los días (y constatan varias cartas de la época), pervierten a una gente que sin ellos seguiría llena de razón y de humanidad.

En respuesta a las protestas elevadas contra la violación de la neutralidad de Bélgica, un manifiesto al mundo civilizado, firmando por noventa y tres intelectuales alemanes (de donde forma el nombre con el que es generalmente citado), publicado en 1914, afirmaba que la responsabilidad del conflicto era de los aliados, de quienes se avergonzaban por haber lanzado “a negros y mongoles sobre la raza blanca” y justificaba las acciones del ejército alemán por la necesidad de defender la cultura (después algunos firmantes se volverían atrás, entre ellos Max Planck, de quien sugiere Einstein en una carta a Lorentz que había firmado el texto sin leerlo).

En respuesta y sin referirse directamente a Alemania un profesor de Medicina, Georg Friendrich Nicolai, escribió un manifiesto a los europeos donde, deplorando que artistas y sabios no hubieran sabido pronunciar palabras de paz, invitaba, con argumento que ochenta años mas tarde parecen evidentes, a unirse entre si los pueblos de una “península europea” tan empequeñecida por el progreso técnico que corre el riesgo deber a sus Estados, apretados unos contra otros, sufrir la triste suerte de las ciudades griegas. El manifiesto de Nicolai recogió, a parte de la suya, tres firmas, entre ellas las de Einstein, quien tal vez colaboró en su redacción; no fue publicado hasta más tarde, en un libro de Nicolai editado en Zurich.

Algunas semanas después, Einstein se afiliaba a la Bund neues, vaterland cuyo objetivo era oponerse a la política de hegemonía de Alemania en Europa. Gracias a esta asociación supo de la existencia de Romain Rolland, se reunió con él en Vevey el 16 de Setiembre de 1915, en compañía de Zangger, y mantuvo correspondencia con él hasta 1937.

En 1915 escribió para el Berliner Goethesbund, que sólo le publicó en parte, una profesión de fé pacifista donde la guerra es descrita como una manifestación de la agresividad primitiva que toda civilización posee, siendo para ella patriotismo y “honor” simples excusas inaceptables.

En Noviembre de 1918, con un entusiasmo y optimismo raros en él ante los acontecimientos del mundo, Einstein recibió la noticia de la revolución en Alemania; veía definitivamente destruido al militarismo prusiano y a Alemania abriéndose hacia un porvenir democrático del que entonces se sintió mas cerca de lo que nunca había estado ni tampoco volvería a estar; él mismo tomó parte personalmente en los acontecimientos de una forma que no deja de ser bastante significativa: un “consejo de estudiantes” había secuestrado al rector de la universidad de Berlín y sus adjuntos; conocidos por sus simpatías izquierdistas, sus colegas eligieron a Einstein junto con Max Born y el sicólogo Max Wetheimer, para tratar de negociar, reconocido y admitido en la sesión del consejo, tomo la palabra pero lo que dijo, sólo gustó a medias: puso en guardia a sus interlocutores contra la sustitución de la tiranía justamente abolida por una nueva tiranía incapaz de respetar las reglas estrictas de la democracia; por otro lado, según lo que Born recuerda de sus propuestas, aconseja a los estudiantes que no restringieran las libertades académicas reconocidas, especialmente la de que los estudiantes eligieran con bastante libertad la enseñanzas que deseaban seguir…Finalmente, Albert y sus colegas debieron, no sin esfuerzo y con ayuda de la fama de Albert, abriese paso hasta el canciller Ebert que tomó el asunto en sus manos.

Durante esto años de guerra, la actividad de Einstein como hombre público jugo un papel modesto en su vida comparado con lo que llegaría a ser, en cambio, las preocupaciones familiares ya no le iban a molestar en la misma medida. Ciertamente, Elsa fue una esposa discreta y atenta capaz de ocuparse convenientemente y agradablemente de los contactos del gran hombre con un entorno mundano cada vez más insistente, pues, como él mismo diría en una carta Max Born tras la muerte de Elsa, acaecida en 1936, ella estaba más ligada con él a los seres humanos. En cambio, a diferencia de Mileva, el conocimiento de las leyes de la naturaleza no parece que nunca le haya interesado mucho.

En cuanto a la actividad del sabio, durante estos años difíciles alcanza un grado de intensidad y un nivel de felicidad que nunca volvería a encontrar. Nuevo paso adelante en la teoría de los cuantos; inclusión conceptual y formal de la teoría relativista de la gravitación; confirmación mas que observación; invención, a partir de la teoría de la relatividad, de una cosmología de un tipo nuevo; exploración hipotética de un fenómeno desconocido, las ondas de gravitación: tal era, en el mes de Noviembre de 1919, el balance indiscutible de estos cinco años.

Itinerario relativista: 1907-1918
Entre 1907 y 1919, los avatares de la vida personal de nuestro pensador y las etapas y vueltas de su itinerario heurística se enredan de tal forma que no resulta posible ni presentarlos de forma separada ni siquiera jalonarlos con los mismos hitos.

Reservando para nuestra segunda parte el examen mas sistemático de la larga y difícil génesis de la teoría  la relatividad  general, a lo que en este momento si estamos obligados, corriendo el riesgo de repetirnos en algunas cosas, es a señalar sus principales momentos, pues sus circunstancias le dieron una verdadera importancia biográfica. Ello nos obliga a volver un poco hacia atrás.

En 1907, cuando todavía se encontraba en Berna, en la última parte de un artículo sobre Él principio de relatividad y sus consecuencias”, Einstein había planteado la base de lo que llegaría a ser la teoría de la relatividad general o, como se suele decir, ahora de forma mas exacta, la teoría relativista de la gravitación. Esta base es el principio de equivalencia (entre campo de gravitación y aceleración), es decir, limitándonos por el momento a un enunciado simplificado, el principio según el cual si un sistema físico es acelerado uniformemente respecto a un sistema inercial (en el sentido de la relatividad restringida), podemos también describirlo como si estuviera en reposo, pero sometido a un campo de gravitación homogéneo dirigido en el sentido contrario a la aceleración que tiene en la primera descripción.          
  
Fue, escribiría Einstein mas tarde, la mejor idea que tuvo en su vida, sin duda por que asociaba dos conceptos aparentemente sin relación entre uno y otro: el de una “fuerza” aparentemente “real” y “absoluta” y el de la relatividad del movimiento, noción que parecía mas ligada al modo de percepción de las cosas que a sus propiedades “objetivas”; la idea le vino, decía el mismo, en su oficina de Berna cuando reflexionaba acerca de lo que vería un observador en caída libre en un campo de gravitación homogéneo (en situación de ingravidez”, como gusta decir ahora).

El esbozo de la teoría, todavía muy esquemática, que construyó a partir de ahí le permitió deducir dos consecuencias que mas tarde le brindarían la posibilidad de controlar experimentalmente la teoría completa: 1. Un reloj situado en reposo en un campo gravitatorio debe retrasarse-en función del campo-respecto a un reloj idéntico en el espacio libre. 2. Los rayos luminosos transversales respecto a la dirección del campo de gravitación deben estar curvados. Einstein ya pensaba en la verificación experimental de 1, analizando el espectro de luz emitida por la superficie del sol (en efecto, una raya espectral es en cierto modo un reloj); en cambio, no veía ninguna posibilidad de verificación para 2, pues, aparentemente, entonces no pensaba mas que en medidas terrestres; en realidad, el efecto 2 iba a ser observado en primer lugar, tras una serie de retrasos que finalmente contribuyeron a hacer que la verificación fuera mas espectacular. En cuanto al tercer efecto, la causa de la componente del movimiento secular del perihelio de Mercurio, desde largo tiempo conocida y siempre inexplicada, empezó a pensar en él un poco mas tarde pero sin saber todavía como explicarlo.

Pero hasta 1911 Einstein no reemprendió el examen del problema de la gravitación siguiendo la línea marcada por sus resultados de 1907; el retraso es explicable si recordamos las obligaciones a las que se vio sometido en aquella época, las circunstancias de su nombramiento en Zurich, mas tarde en Praga y el interés dominante que por aquel entonces otorgaba a la teoría de los cuantos.

En este trabajo de 1911, Einstein continuó laborando la teoría de gravitación esbozada en 1907, esencialmente sobre las mismas bases, pero ahora obteniendo un resultado numérico preciso: para la luz de una estrella que rozara la superficie del sol, él encontraba una desviación de 0,83’; sin que él lo supiera estaba a una centésima de segundo del resultado obtenido aplicando la ley de gravitación newtoniana.

Einstein hacía entonces una llamada a los astrónomos para verificar esta consecuencia de la nueva teoría; sin embargo, las consecuencias hicieron que la llamada quedara sin efecto, o al menos sin respuesta, hasta 1919: la posibilidad de observar la desviación prevista implica un eclipse total de sol (para que las estrellas sean visibles en el borde del astro), fenómeno que solo se produce en raras ocasiones para latitudes bastante bajas. En el verano de 1914 había preparado una expedición alemana para Crimea, pero el jefe de la expedición, Erwin Freunddlich, “mi bravo astrónomo” que dice Einstein en una carta a Ehrenfest, fue hecho prisionero en el frente ruso. Einstein quedó consternado tanto por Freunddlich- quien sin embargo, terminaría su vida cincuenta años mas tarde en escocia- como por la teoría, cuya reputación, paradójicamente salió en realidad beneficiada con este retraso; en efecto, la teoría definitiva debía conducir a un resultado numérico sensiblemente diferente (en razón de la curvatura del espacio que ella misma implica, no supuesta en a aproximación de 1911): casi el doble, 1,74’, que es también, hasta donde sabemos, el valor real.

Si las medidas hubieran podido ser hechas en 1914, el valor propuesto entonces por Einstein, acorde con las previsiones newtonianas, habría sido desmentido y los valores anunciados ulteriormente, una vez finalizada la teoría, habrían podido pasar por el resultado de una manipulación ad hoc. Al contrario, lo que quedo confirmado en 1919 con una precisión sorprendente fue el valor surgido de la teoría relativista definitiva antes de toda observación; además, los resultados obtenidos por los astrónomos fueron publicados en unas circunstancias tales que la probabilidad de hacer de ello un “acontecimiento” era total.

Aún faltaba mucho para todo esto, pero el artículo de 1911 produjo un efecto notable: Einstein ya no era el único que se preocupaba acerca de la relación entre las leyes de la gravitación y; a teoría de la relatividad. En le curso del año de 1912, tres físicos, continuando en líneas divergentes con la investigación inaugurada por esta memoria, llegaban a resultados incompatibles: Max Abraham, bien conocido por Einstein, el finlandés Gunnar Nordström y Gustav Mie. Abraham, con quien Einstein mantuvo en 1912 una controversia bastante viva, admitía la variación de la velocidad de la luz, según el potencial gravitatorio y cuestionaba la teoría de la relatividad restringida. Nordström por el contrario, mantenía la constancia de la velocidad de la luz, pero hacía depender a la inercia de los cuerpos del campo gravitatorio en el que se encontraran; por otra parte, su teoría excluía la desviación de los rayos luminosos. Mie mantenía la constancia de la velocidad de la luz, pero eliminaba el principio de equivalencia.

Cuando, en el congreso anual de naturalistas y médicos alemanes celebrado en el mes de Setiembre de 1913 en Viena, Einstein fue encargado de analizar el estado de las teorías de gravitación, no sólo tuvo que presentar la nueva versión de la suya, que acababa de elaborar con Marcel Grossmann, sino también tuvo que discutir las de sus “competidores”, era algo que aparentemente le estimulaba tanto mas dado que el estado su propia investigación todavía no le dejaba totalmente satisfecho; de hecho, sólo estaba verdaderamente interesado por la teoría de Nordström, que a su juicio conservaba lo esencial.

Pero, entretanto, en su colaboración con Marcel Grossmann había llegado a una nueva etapa importante, la penúltima de su camino; según muestra el examen cronológico preciso de los documentos disponibles realizado por País fue en las últimas semanas de su estancia en Praga, fin de Julio-principio de Agosto de 1912, cuando Einstein tomó conciencia clara de que la conclusión de su teoría de la gravitación implicaba poner en acción una geometría métrica mas general que la geometría euclídea, al no poder mantener mas tiempo su interpretación física simple de las coordenadas de espacio y tiempo (mediante las cuales se articula la conexión entre los símbolos matemáticos y los resultados de las medidas). Pero ello suponía extender su buen hacer matemático a un dominio que no le resultaba nada familiar. Como justamente volvía a Zurich, le resultó natural pedir ayuda y consejo a Marcel Grossmann, viejo compañero, amigo fiel y matemático distinguido.

Grossmann no se limitó a los consejos y a la exploración matemática pedida por Einstein; puso maños a la obra y el resultado de su colaboración fue un trabajo común cuya parte matemática redacto Grossmann, escribiendo Einstein la parte física. La teoría en él expuesta todavía no es definitiva. Pero su importancia histórica se debe a que asocia el conocimiento de los fenómenos mecánicos, incluidos los fenómenos gravitatorios, a los axiomas y teoremas de una estructura matemática del espacio-tiempo. Y eso precisamente fue y sigue siendo la originalidad esencial de la teoría relativista de la gravitación.

Einstein consiguió su objetivo en otoño de 1915, tras un trabajo de especial intensidad, en aquel clima tan particular del Berlín de la guerra, que para él consistía en tranquilidad académica, preocupaciones familiares y restricciones alimenticias atemperadas por los buenos cuidados de la prima Elsa. Es probable que raras veces en su vida quedara tan completa-ni tan justamente-satisfecho por el resultado de sus penas, como atestigua, entre muchas otras palabras de aquella época, este fragmento de la carta a Besso del 1ro de Diciembre de 1915. “Los sueños mas audaces  han sido ahora realizados. Covariancia general, movimiento del perihelio de mercurio maravillosamente exacto. Desde el punto de vista astronómico, este último es totalmente seguro….”

La exposición de la teoría en su forma prácticamente definitiva figura en tres artículos publicados en Noviembre de 1915, unos artículos  de los que el segundo contiene las ecuaciones del campo de gravitación (las “ecuaciones de Einstein”) y el tercero el cálculo del movimiento del perihelio de Mercurio y de la desviación de los rayos luminosos, para la que esta vez da el valor “exacto” de 1,7’. El conjunto fue considerado de forma sistemática en un artículo publicado en 1916 y que constituye el texto básico de la teoría de la relatividad general. En nuestra segunda parte realizamos un análisis sucinto de él.

El éxito de sus esfuerzos no incitó a Einstein al reposo; no solo iba a hacerle volver, desde 1917, a la teoría de los cuantos, que había recibido un nuevo impulso gracias a las ya célebres hipótesis de Bohr sobre la estructura del átomo. La formulación conseguida de la nueva ley de gravitación le permitió entonces ver con nuevos ojos un problema muy viejo: el del universo.

Como veremos, entraba  privilegiado que para él ya era Leyden, Einstein encontraba en Lorentz y Ehrenfest una especial caja de resonancia  cuyo eco se dejaba oír, pese al estruendo de los cañones, hasta en Cambridge; y ello no solo en lo referente al conjunto de la teoría sino incluso para esta nueva orientación cósmica que iba tomando. En Leyden estaba uno de los adeptos de la nueva teoría, Willem de Sitter, un astrónomo con quien Einstein se escribía desde el verano de 1916 y que inmediatamente se mostró interesado, y al mismo tiempo muy crítico, por la extensión cosmológica de la teoría de la relatividad.
Su correspondencia contiene ya en germen toda la futura cosmológica moderna.

Añadiremos que fue De Sitter quien dio  a conocer el progreso del trabajo de Einstein a Arthur Eddington, un astrónomo de Cambridge que muy pronto jugaría un papel capital en la historia de la teoría de la relatividad.

Todo esto nos lleva de nuevo a la biografía: una interferencia fortuita entre los movimientos de los astros, de los ejércitos y de los macrocosmos personales hizo del año 1919, decisivo en la vida privada de Einstein, el año de su gloria.

abril 02, 2012

Cuando la energía oscura se activo: La aceleración del universo se inicio

A unos seis mil millones de años luz de distancia, a algo menos de la mitad del tiempo hacia el Big Bang, el universo estaba experimentando un cambio diferencial, pues hasta entonces estaba retenido por la atracción gravitatoria mutua de toda la materia que contiene, el universo se estaba expandiendo cada vez más lentamente. Entonces, como la materia se alejaba hacia afuera y con ello la disminución de su densidad, la energía oscura se hizo cargo y la expansión comenzó a acelerarse.

La acelerada expansión fue anunciada en 1998 tanto por el equipo de investigación del  Supernova Cosmology Project (SCP) con sede en Berkeley Lab y el equipo High z Supernova Search. Este descubrimiento que dio lugar en 2011 al Premio Nobel de Física para el Dr. Saúl Perlmutter del SCP y los miembros del equipo Hight z, Brian Schmidt y Adam Riess. En la misma señalaban que la aceleración de la expansión del universo puede ser consecuencia de una fuerza desconocida denominada "energía oscura" o que, la energía oscura puede ser sólo una manera de decir que no entendemos como la gravedad funciona de verdad.

El primer paso para descubrir es el de establecer un historial detallado de la expansión. A diferencia de las búsquedas de supernovas, que dependen de la luminosidad de las estrellas en explosión, aquí se emplea una técnica llamada oscilación acústica de bariones (OAB - BAO en inglés) para determinar las distancias a lejanas galaxias .

La OAB mide el ángulo a través del cielo de las estructuras de tamaño conocido, los picos donde las galaxias se agrupan con mayor densidad en la red de filamentos y vacíos que llenan el universo. Dado que estos picos de densidad se repiten con regularidad, el ángulo entre los pares apropiados de las galaxias con la mayor precisión de medición de la Tierra revela su distancia - más estrecho es el ángulo aparente, cuanto más lejos están.

Conocer la distancia a un objeto cuenta su edad, así, ya que su luz viaja de allá para acá a una velocidad conocida. Y el corrimiento al rojo de la luz revela como el universo se ha expandido desde entonces, la expansión se extiende el espacio mismo, la longitud de onda de la luz que viaja a través del espacio hacia la Tierra se extiende proporcionalmente, cada vez más roja y revelar la expansión del universo ya que la luz dejó su fuente.

Hemos hecho mediciones de precisión de la estructura a gran escala del universo de cinco a siete mil millones de años; sin embargo, es la mejor medida del tamaño de cualquier cosa fuera de la Vía Láctea", señalo David Schlegel, de la División de Física en el Departamento de EE.UU. del Laboratorio Nacional de Energía Lawrence Berkeley (Berkeley Lab), investigador principal. Estamos llevando a cabo a las distancias desde que la energía oscura se activo, desde donde podemos empezar a hacer experimentos para averiguar qué está causando la expansión acelerada.

"Primeros grandes resultados cosmológicos establecen las exactas posiciones tridimensionales de 327,349 galaxias masivas a través de 3.275 grados cuadrados del cielo, llegando tan lejos como corrimiento al rojo de 0,7, el mayor ejemplo del universo jamás sondeado en esta alta densidad", precisa Martín Blanco de la División de Física del Laboratorio Berkeley, profesor de física y astronomía en la Universidad de California en Berkeley y presidente de los equipos de investigación de ciencias de BOSS. El desplazamiento al rojo promedio es de 0,57, equivalente a unos seis millones de años luz de distancia con una precisión de 1,7% (2.094 megaparsecs más o menos 34 megaparsecs) la restricción de distancia más preciso jamás obtenido de un estudio de galaxias."

El origen de OAB (o BAO en inglés), la agrupación regular de la materia ordinaria (denominados bariones "por convención astronómica), fue la presión de las ondas de sonido ("acoustic") que se mueve a través del universo cuando era todavía estaba tan caliente que la luz y la materia se mezclaron en una especie de sopa, en la que las ondas sonoras crean áreas de densidad variable regularmente ("oscilación"). Por 380.000 años después del Big Bang, la expansión se había enfriado lo suficiente para la sopa de la materia ordinaria se condense en los átomos de hidrógeno (la materia oscura invisible, también fue parte de esa sopa) y la luz en su camino por separado.

Según la investigación, los datos de agrupamiento de las galaxias y el corrimiento hacia el rojo se puede aplicar no sólo a OAB, sino también a una técnica separada llamada "distorsiones espaciales corrimiento al rojo" - una prueba directa de la gravedad que mide qué tan rápido se están moviendo las galaxias vecinas para formar cúmulos de galaxias.

¿Qué pasa si la energía oscura no es una fuerza desconocida o una sustancia, sino una deficiencia de la Teoría de la Relatividad General de Albert Einstein, nuestra mejor teoría y también sobre la teoría de la gravedad? La Relatividad General predice que tan rápido las galaxias deberían estar avanzando hacia uno al otro en los cúmulos de galaxias, y, en su conjunto, la rapidez con la estructura del universo debe ser cada vez mayor. Cualquier desviación de las predicciones que significaría que la teoría es errónea.

Dependemos del corrimiento al rojo para conocer las tasas de expansión y como la estructura fue creciendo en diferentes momentos en el pasado, señala Beth Reid, Miembro de Hubble en el Lawrence Berkeley National Laboratory, que dirigió el estudio de las distorsiones del espacio en el corrimiento al rojo. Un detalle importante es que los desplazamientos hacia el rojo no son uniformes. Las galaxias son arrastradas en el flujo de Hubble como el universo se expande, pero también tienen sus propias velocidades. La galaxias tienden a caer hacia las regiones más densas, por ejemplo. Debido a que los que están en el otro lado de una densa región están viniendo hacia nosotros, su desplazamiento hacia el rojo hace que se vean más cerca de lo que realmente son, lo opuesto es cierto para las galaxias en el lado más cercano, que se están quedando lejos de nosotros, se ven más lejos ".

El análisis estadístico de los desplazamientos hacia el rojo de los cientos de miles de galaxias en el conjunto de datos, puede tener en cuenta las peculiaridades de la variación local y aún así producir una medida fiable de la distancia, el ritmo de expansión de Hubble, y la tasa de crecimiento de la estructura en el universo. Con estas técnicas, Reid y sus colegas han medido la gravedad en una escala de 100 millones de años luz, mucho mayor que la medida de la gravedad más precisa, sin embargo, que se basa en la distancia desde la Tierra a la Luna.

Estas medidas se han obtenido con el telescopio de gran campo de Sloan en el Observatorio Apache Point en Nuevo México, diseñado especialmente para estudios de galaxias.

El telescopio de 2,5 metros de Sloan sigue siendo el mecanismo más importante del mundo de campo amplio de espectroscopia, ya que utiliza fibra óptica que son alimentados por espectrógrafos, que ofrecen una ventaja numérica enorme, dice Natalie Roe, director de la División de Física del Laboratorio Berkeley y científico instrumento para el jefe, que dirigió la construcción de los nuevos espectrógrafos.

Todos los datos recogidos por los flujos a través de una tubería de procesamiento de datos, los convierte en algo que se puede utilizar como catálogos de los cientos de miles de galaxias, con el tiempo más de un millón, cada uno identificado por sus dos dimensiones posiciones en el cielo y sus corrimientos hacia el rojo. Los datos se procesan y se almacenan en el clúster informático de Riemann, operado por High-Performance Computing del Laboratorio de Berkeley.

La información recolectada actual de los trabajos se basa en menos de una cuarta parte de la base de datos que se seguirá ampliando hasta que el estudio termine en 2014. Hasta ahora, todas las líneas de servicio de información hacia el "modelo de concordancia" del universo: El universo "plano" (Euclides) que floreció desde el big bang hace 13.7 mil millones de años, una cuarta parte de lo que es la materia oscura fría - además de un pequeño porcentaje visible, la materia ordinaria, bariónica (la materia de la que estamos hechos). Todo el resto se cree que es la energía oscura en forma de constante cosmológica de Einstein: una energía pequeña, pero irreductible de origen extraño que se extiende continuamente el espacio mismo.

Pero es demasiado pronto para pensar que es el final de la historia. "En base a las observaciones limitadas de energía oscura que hemos hecho hasta ahora, la constante cosmológica puede ser la explicación más simple, pero en realidad, la constante cosmológica no se ha probado en absoluto. Es consistente con los datos, pero en realidad sólo tienen un poco de los datos. Sólo estamos empezando a explorar los tiempos en que la energía oscura se activo. Si no hay sorpresas están al acecho allí, esperamos encontrarlos.