Mostrando entradas con la etiqueta existencia y la vida humana. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta existencia y la vida humana. Mostrar todas las entradas

febrero 03, 2014

SOCIEDAD TECNOLÓGICA Y CRISIS DEL PENSAR
Mg. Heriberto Pezo Fasanando

El conocido norteamericano fundador del Microsoft y hombre de éxito Bill Gates, en su obra "Los negocios en la era digital", augura con singular precisión lo que sucede y sucedería en el mundo como consecuencia del avance inusitado de la ciencia y tecnología, dice él "Si el decenio de los ochenta fue de la calidad, los del 90 de la reingeniería, el 1ro. de los 2000, será de la rapidez".

Tal pronóstico se cumplió y está cumpliéndose, pues  esa rapidez ya se ha dado y está dándose, y las manifestaciones del avance sorprendente de la ciencia y tecnología, esencialmente de la tecnología de la comunicación e información, está influyendo profundamente en el quehacer diario del hombre en todas las áreas de la actividad humana, orientàndolo a llevar una vida fácil, cómoda, sin mayor esfuerzo mental e indiferente al mundo que lo rodea y ello ocurre en todos los niveles o estratos sociales y culturales.

Al estar subyugado a los medios tecnológicos, el hombre está algo así como indiferente al tiempo que pasa, apático que ha renunciado a su condición de hombre libre, es decir, a su libertad; y lo más grave, es a su libertad de pensamiento. Y esto sucede, precisamente, cuando la época de hoy, de cambios rápidos exige y urge pensar aun más, pero acontece todo lo contrario, pues, cada vez, se piensa poco o no pensamos y esto se manifiesta en todos los niveles y estratos sociales e institucionales, incluìdo universidades. Puede asegurarse que ahora, pensamos menos o no pensamos pero siempre hacemos algo, actuamos como autómatas. El filósofo Manuel Kant era muy imperante con sus allegados o familiares, cuando les veía hablar o hacer algo sin pensar, decía  "Sapere aude, incipe”, Piense, empiece.

El hombre se ha abandonado así mismo en su condición de ser pensante y creador, lo más digno del hombre es el pensar, decía el filósofo francés Blas Pascal.

Si no, veamos algunos casos:

a)    Una humilde vendedora de frutas, luego de seleccionar un pedido de compra de cierta cantidad de frutas, pedí la cuenta. Ya lo tengo, contestó; ¿tan rápido?, repliqué; sí, pero ahora ya no se piensa, ni mis hijos, agregó.

b)    Hace algunos años, un docente universitario con intención de ganarse algunas horas más de trabajo, pidió a la autoridad correspondiente de una universidad local, elaborar un nuevo libro de Ética, pues el que estaba usándose no era el adecuado, argumentaba. Aceptada su propuesta escribió el libro; y el resultado fue un ensamblado con párrafos ìntegros extraídos de Internet, un libro impensado para reemplazar a otro que si era pensado.  ¡qué fácil escribir un libro así!; una ofensa al pensar y un agravio a la formación profesional y a la Universidad. El autor cuyo libro fue reemplazado, muy dedicado al saber filosófico, renunció poco después, por dignidad.

c)    Una señora se acerca a un centro de cómputo acompañado de dos de sus hijos:   ¿tiene este tema? sí, ¿y este otro?, también ¿cuánto cuesta la impresión? tanto... ¿en breve? sí. Entonces hijitos, ya tienen su trabajo, esperen; “Yo ya me voy”. ¡Que linda madre! ¿Linda? ¿Contribuyendo a que sus hijos no piensen?
Son solo ejemplos referenciales, de los muchos que hay, pues ya esta en el consenso de las gentes.
Es evidente entonces que el inusitado avance tecnológico y el desarrollo del conocimiento y la asombrosa rapidez conque es transmitido, gracias a la tecnología de información y comunicación, se ha generando una excepcional abundancia y sobrecarga mental de información y conocimiento.

Ya el filósofo alemán Martin Heidegger a inicios del siglo XX, en su obra "Que significa pensar", lo anticipó cuando aun no se vislumbraba todavía la irrupción de la tecnología, con toda su fuerza e intensidad, allí sus palabras: "El hombre en lo que lleva de existencia ha obrado demás y pensado de menos. Ni aún ahora, a pesar de que el mundo da cada vez más que pensar."

Por su parte, el escritor y pensador norteamericano contemporáneo Edward De Bono, en su obra "Seis pares de zapatos para la acción" confirma las ideas Heideggerianas, dice: "El pensar ha dejado de ser un arte en EE.UU", en otros términos “Es un arte perdido,” lo dice mencionando a uno de los países súper desarrollados tecnológicamente,  situación que sucede también en otros países.


“Es entonces hora de pensar y luchar para sí mismo, pues no hay duda alguna que los grandes problemas que aquejan al hombre de hoy, están tras de esa soberbia actitud de pensar poco o no pensar, pero …hacer

junio 27, 2013

EL SENTIDO DE LO HUMANO, LA EXISTENCIA Y LA VIDA EN EL DESARROLLO INTELECTUAL
Mg. Heriberto Pezo Fasanando

I.   CREAR UN ESPACIO EN EL QUEHACER  DIARIO PARA EL CULTIVO INTELECTUAL.
En Roma de la Edad Media, un esclavo romano sujeto a tortura, exclamaba dramáticamente: “No me tuerce mi brazo, no me tuerce mi brazo, se va a romper; se va a romper”; y efectivamente, se rompió; ya vez que se rompió”, exclamo dramáticamente el esclavo.  

No eran expresiones de sufrimiento por el intenso e insoportable dolor que le causaba, no, no. Eran expresiones del temor que embargaba su espíritu de perder su brazo, sin lo cual su existencia no tendría razón de ser; sin el brazo, en su condición de esclavo, ya no era nada; por eso, el dolor, carecía de sentido para él, que sólo era pasajero, nada más.

Si damos una mirada al pasado personal o de las personas que están cerca de uno, podemos percatarnos de las veces que dedicamos horas, días o tal vez  meses a actividades banales o pasajeras, intrascendentes, que en nada favorecen el éxito, más bien afectan la sobriedad y seriedad del quehacer ocupacional principal a la que estamos dedicados, como puede suceder con su dedicación a la educación y formación profesional. Jean Grasset, citado por Aquiles Menéndez, en su obra Ética Profesional, dice:” El hombre formal tiene su diversión en sus ocupaciones, el insensato hace de sus diversiones, su ocupación”, así es.

Este pensamiento de Grasset, es fácil comprobar en la realidad. Al incursionar en educación o formación profesional, el alumno o alumna, ha de hacer de sus estudios una diversión, vivir momentos gratos y de tranquilidad; eso le permitirá equilibrar su actividad en el tiempo para un estudio efectivo sin afectar lo sustancial en la vida:  nuestra existencia; como se confirma en las palabras del filósofo francés Jean Guitton en su obra Trabajo Intelectual “No toleres ni trabajo a medias ni reposo a medias; entrégate todo entero a la actividad o permanece completamente ocioso”.

Para esta responsabilidad ocupacional, los estudios, es una necesidad prevenir, creando condiciones necesarias e imprescindibles para garantizar el éxito.

Esas condiciones requeridas solo es posible con nuevo espacio para dedicarlo a los estudios, dentro del conjunto de actividades a la que ya están dedicados.

Urge y precisa reordenar, seleccionar o modificar los quehaceres ya existentes que la vida depara: sea personal, familiar, profesional, laboral e incluso actividades banales o  intrascendentes, priorizando actividades de mayor a menor importancia.
El proceso para el nuevo espacio se realiza haciendo cortes en algunas actividades o eliminando otras: por ejemplo, limitar su asistencia, si es profesional, visitas o reuniones, intrascendentes o extra profesionales, cambiar hábitos por otras, según el caso, etc.

Abierto o creado el espacio, dedicarlo a sus estudios profesionales en concordancia con las nuevas exigencias académicas en educación asistencia a las tutorías telemáticas y presenciales, revisión de página web y correos, ejercitarse en base a las ayudas, autoevaluaciones, modelo de pruebas, enriquecer su saber con los enlaces interesantes y bibliográficos, preparar sus trabajos académicos, señalar o fijar horas de estudio o  meditación, etc. y preparar, cuanto mejor, un ambiente adecuado para una eficiente labor de estudio.

Si creado el espacio requerido no se sigue el proceso o simplemente se actúa sin abrir ese espacio puede presentarse sobrecarga o cruce de acciones a realizar en el trabajo, y desorden, lo cual puede generar: frustraciones, momentos de zozobra, angustia o presentar rasgos de una persona atormentada o gruñona, nada adecuados o agradables para quien aspira a lo mejor, que pueden derivar, finalmente, en desengaño o desaliento total.

II.            USO DEL TIEMPO
La estructuración u organización del quehacer humano  en función del tiempo es la base del éxito; es preciso señalar, sin embargo, que es fácil  organizar los quehaceres en el tiempo, lo difícil cumplirlo. Los griegos de la antigüedad decían: “Hay tres cosas difíciles en la vida; conservar un secreto, soportar una injuria y uso del tiempo”, y es verdad, la disciplina en el uso del tiempo, es una necesidad, y hay que cumplirlo.


De ahí es que, el uso disciplinado y riguroso del tiempo es una condición insustituible en el estudiante a,  eso no solo le asegura el éxito si no que le previene, incluso, de sentimientos o conductas negativas de orden académico, que pueden llevarlo a recurrir el uso de medios o actos nada lícitos por la sobrecarga de obligaciones a cumplir por las dificultades en el uso del tiempo, durante el proceso evaluativo y se presentan casos, a veces,  sorprendentes.

La historia nos recuerda de casos excepcionales en el uso disciplinado del tiempo; la del  filósofo Manuel Kant, a quien puede calificarse como genio de la puntualidad, sólo el reloj de la catedral de Konigsberg le ganaba en puntualidad, no solo tenía una excepcional capacidad de organizar el uso del tiempo sino que realizaba sus actividades con exactitud, es decir, haciendo todo lo que tenía que hacer en el tiempo previsto.

Se recuerda también a Alejandro magno, general griego; tenía por costumbre reunir en las mañanas a sus generales para determinar todo lo que tenían que hacer; por las noches les reunía nuevamente para informarse de todo lo que habían hecho. En una oportunidad Pemírades, uno de sus generales, había dejado algo por hacer, y al informar manifestó que lo hará a la primera hora del día siguiente; Alejandro reaccionó enérgicamente y le preguntó ¿sabes a que se debe que Alejandro haya conquistado en tan poco tiempo un inmenso territorio persa?; y Pemírades le contesto a su valor mi general; no, no, eso es lo que se cree, se debe a que nunca deje para el día siguiente lo que tenía que hacer hoy dijo Alejandro.

III.           DEL PENSAR Y LA  ACCION
Los problemas que se presentan por el mal uso del tiempo en los quehaceres asignados, en la forma como se ha precisado, se agudizan con los problemas relacionados con el pensar y hacer.

De modo que a la sentencia “Fácil es organizar el tiempo para la actividad humana, difícil cumplir”, se agrega ahora la otra sentencia “Obrar es fácil, pensar es difícil”, y no porque el pensar sea difícil en sí, sino porque frecuentemente, actuamos indiferentemente o no damos la debida importancia a la necesidad de pensar.

El drama de estos últimos tiempos es que el hombre piensa poco o no piensa, sin embargo siempre hace algo.

Lo raro es que, pensamos mucho, sólo luego de cometer una falla o error, hasta convertir, a veces nuestra vida, en drama humano. Se pregunta ¿por qué no se pensó antes? Allí está el problema.

El filósofo Martin Heidegger en su obra “Qué significar pensar”, sentencia con mucha propiedad: “El hombre en lo que lleva de existencia ha obra demás y pensando de menos. Ni aún ahora, a pesar de que el mundo da cada vez más que pensar”.

En una época como la de hoy de cambios rápidos y desarrollo sorprendente del conocimiento llamado por eso, era del conocimiento, es cuanto más urge pensar. Más nos entusiasma hacer y hacer, y lograr el éxito, ¡que satisfacción!, cuantas veces con esfuerzo exagerado o destructivo y maltrato de nuestro ser existente.

Se confirma, pues,  eso de: “Obrar es fácil, pensar difícil”. Cuando se da lectura a las pruebas o exámenes escritos, puede darse cuenta que algunos alumnos estudian sin pensar, rinden sus pruebas o exámenes sin pensar y  luego, cuando saben el resultado de sus evaluaciones (08, 09, 10, etc.) por ejemplo, reclaman o hacen un mensaje, a veces, también  sin  pensar.

Y en el estudio, el pensar es una necesidad, ello permite deducir o inferir, hacer generalizaciones, también precisar conceptos; con frecuencia pensar lo pensado.
Si bien el pensar en la relación a la acción siempre está referido a hacer algo práctico, en sentido amplio comprende todo quehacer u obrar humano, se ha cuando hablamos y escribimos, cuanto mejor, si estudiamos. Así, en la mayoría de los casos fácil es notar cuando alguien habla y escribe pensando poco o sin pensar. En el estudio sucede igual,  de modo que hacerlo pensando poco o sin pensar, resulta superficial o vacio.

Confucio, el filósofo chino del siglo VI, a.c., decía “El estudio sin pensar es vano, el pensar sin estudiar es peligroso”.

El filósofo Manuel Kant, pensador nato, era muy imperante o exigente con las personas allegadas a él,  “Sapere aude incipe”, Atrévete a pensar, empieza, decía,  cuando veía que hablaban o hacían algo sin pensar.

febrero 18, 2013

DE LA EXISTENCIA Y LA VIDA HUMANA EN EL MUNDO DE HOY
¿Se acorta la vida y existencia cada vez mas? ¿Por qué?

¿Cómo es el mundo de hoy? y ¿Cómo el vivir y el existir?
Al parecer, estamos viviendo una época  en gran parte  desconcertante  que se manifiesta en cambios rápidos y acelerados, lo cual se debe al avance inusitado  de la ciencia y la tecnología, y por otro, por el desarrollo sorprendente del conocimiento y su asombrosa rapidez con que es transmitido generando,  lo que se denomina, era del conocimiento; sumado a ello la sobre carga de comunicación e información. Y, finalmente, la destrucción catastrófica de la naturaleza por el mismo hombre de su habitad o morada que en estos dos últimos siglos el daño fue mucho más que en los dos mil siglos que le antecedieron.

Y cuáles son las consecuencias de estos acontecimientos y a qué lleva al hombre?. Pues  afectan el ritmo del quehacer diario del hombre cuya vida es igualmente rápida y acelerada, cuando no y con frecuencia alterada o perturbada, lo cual repercute en la vida y existencia humana.

Esta situación lleva al hombre, con frecuencia, a buscar a veces, con mucha ansiedad vivir momentos de satisfacciones o felices, descuidando su existir; de modo que puede decirse que en la vida no hay felicidad si no solo  momentos felices.

LA SITUACIÓN MUNDIAL  QUE VIVIMOS INVITA A REFLEXIONAR SOBRE EL HOMBRE
Para mejor entender lo que sucede  al hombre en el mundo en que vivimos, nada mejor que hacer algunas reflexiones. Veamos:

1.  La primera reflexión podría ser: ¿cómo es el hombre en relación al mundo en que vivimos en cuanto a su existencia y vida?¿Acaso es un ser abandonado así mismo, agobiado, perturbado o tal vez desorientado ante las dificultades en el proceso de adecuación o acomodación a las nuevas exigencias de la moderna realidad por los cambios acelerados o rápidos ?

2.  ¿Por qué estos últimos tiempos la existencia físico-mental de los seres humanos se acorta rápida y tempranamente?
No es raro encontrar casos de  personas que a los 55 o 60 años están viejos o se sienten viejos. ¿Por qué? ¿No es acaso una respuesta a las nuevas condiciones o situaciones de vida que influyen en el proceso de envejecimiento de la existencia físico – mental?

3. ¿Por qué, en no pocos casos, las manifestaciones de la vejez, provoca mucho pesar e incluso lástima y martirio en los allegados y familiares al prolongarse  demasiado los estados de pre muerte o exhibir una desigual y trágica vejez de las partes del  cuerpo: Un viejito o viejita que transita por la calle doblado, por aquí, doblado por allá; una mirada perdida por allá otra por acá; en fin, un caminar trágico?

4.  ¿Por qué cada vez más son frecuentes las muertes sorpresivas sea de infarto cerebral o del corazón?¿O por qué se han expandido enfermedades como la diabetes; y la obesidad, que va incluso en aumento en los niños? ¿ O por qué la pérdida de la memoria muy tempranamente? ¿Acaso es la consecuencia de cambios en el sistema de vida y de alimentación?
¿Qué respuesta hay que dar a estos males orgánicos? ¿A caso importa más una respuesta biológica y médica antes que una reflexión  profunda del por qué?

5.  ¿Por qué muchas personas que  laboran en la administración pública o privada, esperan con mucha ansiedad o satisfacción su cese o jubilación, expresan alegremente ¡Por fin voy a descansar! y sin embargo se acelera,  su vejez en pleno disfrute de su cesantía o jubilación? ¿Y se envejece ajeno totalmente a un ritmo normal de envejecimiento?
¿A caso no se ha previsto otro quehacer o actividad tal vez menos exigente pero que  permita continuar con el tiempo ocupado y en actividad, y no entrar en pasividad o inactividad?
¿Acaso no se ha comprendido lo suficientemente como para percatarse del daño que ocasiona a la salud el cambio brusco del ritmo de vida de una intensa actividad a una situación de inactividad?

6. ¿O es que sólo basta  vivir  esos momentos de satisfacciones o momentos felices no vividos anteriormente y que ya lo disfruta con holgura de tiempo en su condición de cesado o jubilado?

Finalmente, diremos a manera de concluir que  todas estas reflexiones que acabamos  de hacer  inciden en la existencia y vida humana, es decir, en el existir y vivir.

Es fácil deducir entonces que no siempre hay un equilibrio entre el vivir y el existir. Y ello sucede porque hay la tendencia natural de vivir solo momentos de satisfacciones o momentos felices, y en no pocas veces, lo buscamos ansiosamente pero descuidando el cuerpo físico - mental, es decir el existir,  al punto tal que puede decirse que en la vida “No hay felicidad si no solo momentos felices”,  de lo que puede concluirse que frecuentemente descuidamos nuestro existir, pues solo sabemos vivir pero no sabemos existir. Y con frecuencia no nos percatamos de sus consecuencias.

Y es con ese descuido u olvido de cuidar nuestro existir que se rompe el equilibrio con el vivir.  ¿ Y no sería posible lograr ese equilibrio en base no sólo a un proyecto de vida sino también de un proyecto de existencia, como decir, por ejemplo, que llegaré a lo 80 años de vida?. Así se logrará no solo buscar momentos felices, sino también el de cuidar  nuestro existir.
Tres son las áreas en las que se refleja el desequilibrio del vivir y existir: a) Área del pensar, la memoria y la acción, b) Área de la distribución y uso del tiempo y c) Área de la alimentación y comidas básicas.

ERRORES DE LA VIDA COTIDIANA QUE REPERCUTEN EN EL  EXISTIR
Mayormente  estos errores,  para no ser cometidos, sólo requieren del sentido común de la vida cotidiana, por lo tanto, está al alcance de todos; sin embargo aun así no los podemos evitar, a pesar de estar referido a las cosas o actos más simples de la vida cotidiana en  tres áreas, ya mencionadas:

A.  Área de alimentación  y comidas básicas

1.  Respetar las horas establecidas o regulares para ingerir los alimentos básicos (desayuno, almuerzo y cena). Comer con frecuencia, a deshoras, hace mucho daño a la salud.
2.  Abstenerse de beber excesiva agua cuando se ingiere los alimentos, pues el jugo digestivo se diluye y pierde su fuerza para procesarlos.
3.  No abusar en la alimentación de productos refinados: como harinas, azúcares, arroz, etc. Es recomendable arroz integral, o azúcar rubia.
4.  Evitar alimentos grasos; salvo en raras ocasiones, mucha prudencia, es la recomendación.
5.  No son recomendables para la alimentación productos tratados o demasiado manipulados.
6.  Tampoco hacer uso frecuente de aditivos y de  alimentos procesados.
7.  Los pescados deben formar parte de la alimentación, cuando menos 3  veces por semana. En igual forma las menestras o frejoles. No descuidar las verduras  como alimentos básicos.
8. Beber agua durante el día, cuando menos dos litros al día. Es necesario para el funcionamiento de las células; no sustituir por gaseosas.
9.  Comer frutas cuando el estómago está vacío, mayormente a media mañana,

B.    ÁREA DE DISTRIBUCIÓN  Y USO DEL TIEMPO

1.    Hacer uso disciplinado del tiempo, en concordancia con las exigencias de las actividades a realizar, también en la  ingestión de comidas básicas (desayuno, almuerzo y cena),  el descanso.

2.  Programada una actividad hay que realizarla o cumplirla en el tiempo asignado, en lo posible.

3.   Hay descansos o reposos que son de necesidad cumplirlas, como por ejemplo el tiempo que sigue a la ingestión de  comidas básicas, el almuerzo por ejemplo ; se aclara, no confundir descanso o reposo con dormir (siesta). Reposar sí, pero no dormir, pues los alimentos requieren como mínimo 30 minutos para ser digeridos, de modo que dedicarlo a otra actividad como por ejemplo, de carácter intelectual, es muy perjudicial para la salud mental simultánea al proceso de digestión de alimentos.

4.   El éxito de las personas se sustenta en el uso disciplinado del tiempo; grandes hombres fueron muy exigentes al usarlo, Manuel Kant puede ser considerado como genio de la puntualidad, en cuanto el uso del tiempo.

5.   Hay errores, aparentemente mínimos que cometemos en el uso del tiempo, pero de los cuales no somos frecuentemente  conscientes. Por ejemplo,  permanecer  parados muchos minutos esperando movilidad en un paradero se desgasta mucha energía, y se complica aún más si se carga de preocupaciones o tensiones. Se recomienda en estos casos, desplazarse levemente  en espacios cortos para evitar esos desgastes. Media hora parado, en quietud, sumado a ello las tensiones o preocupaciones, ocasionan mas desgaste de energía  que permanecer  desplazándose   en espacios cortos, en ese lapso.
  
C.    Área del pensar , la memoria y la acción:
1.  Pensar siempre, antes de hacer algo; eso nos  previene de errores. Algunas veces, pensamos poco o no pensamos, pero siempre hacemos algo y es allí cuando cometemos errores que,  de ser frecuentes,  afectan la tranquilidad y el alma humana. No siempre los errores dañan la salud mental sobre todo si forman parte del aprendizaje.
2.   Hacer algo sin pensar lleva al hombre, con  frecuencia, a cometer errores. Cuantas veces nos lamentamos de nuestras acciones equivocadas, realizadas precisamente, impensadamente; a menudo entramos en zozobra, angustia, intranquilidad, desesperación y eso, si es frecuente, va menguando la salud, y de ello,  muy pocos somos consientes.
3.  Hay una realidad que no podemos ocultar con respecto al pensar y la acción y es la siguiente: “Más hacemos o nos preocupamos en hacer siempre algo pero poco pensamos o no pensamos”. A menudo nos atormentamos y pensamos mucho más, luego de cometer un error fatal. ¿Y por qué no se pensó antes de la acción? . Es nuestro problema
Razón tubo el filósofo alemán Martin Heidegger nacido fines del siglo XIX,  quien adelantándose a la época que vivimos,  expresa en su obra “Que significa pensar” lo siguiente: “El hombre en lo que lleva de existencia ah obrado demás y pensado de menos; ni aun ahora a pesar de que el mundo da cada vez que pensar ”
4.   Mientras mayores veces sean los estados de intranquilidad, preocupaciones  o  zozobra, como consecuencia de haber cometido errores, por realizar acciones pensando poco o sin pensar, el desgaste físico y mental será mayor.
5.  Tenía razón el filósofo francés  Blas Pascal cuando dice: “Que el pensar dignifica al hombre, le hace digno”.
Heriberto Pezo Fasanando
Filósofo Social

 Lima,  diciembre de 2,012